<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401</id><updated>2012-02-17T00:42:28.739+01:00</updated><category term='proust'/><category term='musica'/><category term='cantor'/><category term='teorema'/><category term='cardinales'/><category term='barroco'/><category term='demostración'/><category term='carroll'/><category term='literatura'/><category term='lewis'/><category term='bach'/><category term='matemáticas'/><category term='infinito'/><category term='libro'/><category term='hofstadter'/><category term='composición'/><category term='alicia'/><category term='infinitud'/><title type='text'>Blogus Logico-Philosophicus</title><subtitle type='html'>Reflexiones acerca de cuestiones filosóficas, artísticas, científicas y sociales.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-5091718377817060800</id><published>2011-10-13T17:03:00.001+02:00</published><updated>2011-10-13T17:05:34.821+02:00</updated><title type='text'>El árbol de la vida: ver y oír</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Las cosas más fundamentales son las que más rápido se olvidan. No suelen ser afirmaciones espectaculares, sino más bien conceptos obvios y, como tales, se prestan a ser pasados por alto una vez entendidos y asimilados. Ahora Terrence Malick nos recuerda qué es el cine de la manera más contundente: el cine es &lt;u&gt;sentir&lt;/u&gt; a través de &lt;u&gt;ver y oír&lt;/u&gt;. La obra de Malick lleva ese concepto a su esencia más pura con total maestría, consiguiendo sus objetivos plenamente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La película, que para muchos carece de argumento, está claramente hilada: trata de la búsqueda interior de un hombre que intenta dar un sentido a la temprana muerte de su hermano, buscando entre sus recuerdos de infancia alguna clave que le permita explicarse lo que sucedió. Pero la búsqueda va más allá: el protagonista intenta encontrarse a sí mismo entre sus recuerdos, para dar sentido a su propia vida. En ese nexo entre hermanos Malick sitúa la piedra angular de su obra, lo cual no es sorprendente teniendo en cuenta que el propio hermano de Malick murió a temprana edad, dejando en el cineasta una huella imborrable. En esta obra nos encontramos ante la confesión de Malick en la que es su película más autobiográfica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La dicotomía gracia divina - naturaleza, sobre la que se incide desde el primer momento del film, se expresa metafóricamente en las figuras materna y paterna; bondadosa y generosa la una, autoritario y cruel el otro. Ese desdoblamiento de la personalidad va a marcar la actitud filosófica de Malick, evidenciando una ruptura traumática entre el ser humano desarraigado y el cosmos. En definitiva, dice Malick, somos hijos de la madre gracia y del padre naturaleza, y nuestra desgracia es no saber por quién tomar partido. No nos sorprende ese enfoque filosófico en un autor que se graduó summa cum laude en la facultad de filosofía de Harvard, y que trabajó en una tesis doctoral sobre Martin Heidegger.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aquí la película completa el círculo respondiendo a la pregunta: ¿Cuál es el nexo entre el trauma existencial anterior y la desgracia familiar expresada a lo largo de la película? La clave se halla en el hermano de Jack. Todas las imágenes cósmicas con las que se nos bombardea, la evolución de la vida y la escena de los dinosaurios pueden explicarse a través de la pregunta del director: "Si todos somos hijos de las estrellas, del mismo fuego y de la misma roca, ¿Cuándo dejamos de ser hermanos?", "¿Cuándo dejé yo de ser &lt;i&gt;hermano de mi propio hermano&lt;/i&gt;?". En la pérdida de su hermano Malick siente un desgarramiento de su propio ser, que él siente equivalente al desgarramiento del hombre que se pierde entre lo divino y lo natural. En la búsqueda de aquello que les separó en la infancia, de sus traumas, de la desigual relación con su padre y su madre, Malick quiere encontrar respuestas aplicables a todo el género humano, y así nos lo transmite. Así, su evolución en la adolescencia, sus vivencias de la muerte, su toma de conciencia de la violencia, su maltrato del hermano y su posterior arrepentimiento son reflejos de una experiencia vital que le arrastra hacia la perdición de la gracia. Esta película es, pues, un requiem a la memoria de su hermano muerto, una ofrenda para él en la esperanza de que así pueda reconciliarse y, como aparece al final de la película, estar en paz con sus recuerdos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Para centrarnos en el apartado técnico, la banda sonora - absolutamente magistral - nos ofrece en muchos momentos más información sobre la película que los propios diálogos (sentir a través de oír), transmitiendo las sensaciones del autor acerca de las imágenes plasmadas. No olvidemos que escuchamos dos requiems a lo largo de la película, así como obras clásicas de Smetana, Bach, Mozart y Couperin, cuyas Barricades Misterieuses merecen mención aparte por servir de metáfora del crecimiento en la vida, que es de nuevo una misteriosa barricada en la que hay que resistir. Destacan también las impresionantes imágenes del universo con la obra de Preisner, "Requiem for my friend".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sobre los efectos visuales simplemente decir que son impecables, así como la fotografía y la luz, atrevidas e innovadoras. He de decir que no comparto la opinión de quienes dicen que la película no debería llamarse tal debido al continuo uso de escenas inconexas. Para mí es un recurso del que el autor se sirve para expresar la búsqueda de recuerdos, totalmente difusos al principio, y que van progresivamente adquiriendo una mayor continuidad, si bien son siempre seleccionados, como precisamente hace la memoria al recordar. Así, me parece totalmente fuera de lugar pensar que Malick utiliza la steady cam para hacer travellings continuos como experimento intrascendente o por esnobismo estético. Nada más lejos, cada plano en esta película está exhaustivamente pensado, y tal es así que muchos de ellos se descartaron en el proceso de creación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Una película, en definitiva, tan exigente como profunda. Gracias, Terrence Malick, por mostrarnos que el cine no está muerto, y que las grandes ideas no necesitan 3D.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/1WvuJwMFPz4/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1WvuJwMFPz4&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/1WvuJwMFPz4&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;video de movieclipsTRAILERS &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-5091718377817060800?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/5091718377817060800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2011/10/el-arbol-de-la-vida-ver-y-oir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/5091718377817060800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/5091718377817060800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2011/10/el-arbol-de-la-vida-ver-y-oir.html' title='El árbol de la vida: ver y oír'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-3649381080704811557</id><published>2011-08-29T02:28:00.000+02:00</published><updated>2011-08-29T02:28:54.846+02:00</updated><title type='text'>Reflexión sobre la crisis económica, política y social</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Amigos, tengo que hacerlo. Tengo que escribir esto. Puede que sea demasiado precipitado, pero el tiempo apremia y en estos momentos me siento como invadido por un impulso irrefrenable que quizá quiera decir que en definitiva estoy preparado para exponer lo que tengo que compartir. No espero tener mucha difusión, otros mucho mejores que yo han publicado antes ideas más claras que las mías, sin éxito. Silenciados por el murmullo constante y desalentador de la sobreinformación, la persuasión y los gritos de la mentira directa y descarada&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;sus voces llegan débiles a destinatarios duros de oído. Pero siento que tengo la obligación de exponer las reflexiones a las que, solo o con ayuda de otros, he llegado en los últimos meses acerca de la situación político-económica, la crisis y el modelo social actual.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;No existe la democracia en España. Estamos encadenados a un sistema electoral basado en una ley injusta, que discrimina gravemente a los partidos minoritarios (ley D'Hondt) y que&amp;nbsp; permite sobre- e infrarrepresentaciones según la circunscripción en la que se vote. Esta ley electoral no se ha querido modificar, a pesar de informes poco favorables al respecto elaborados por diversos comités, como el consejo de estado. Hace poco el Presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, expresaba en una entrevista hecha por miembros de Youtube su comprensión para con los españoles que defendían la necesidad de tal reforma, pero se escudaba en consideraciones de falta de consenso y otras dificultades para llevarla a cabo, como la necesidad de reformar la Constitución. Hace unos días, casi de puntillas, ese mismo presidente elaboró junto con el líder de la oposición una "propuesta relámpago" de ley que implicaba la reforma de la Carta Magna para imponer un techo de gasto del déficit en España, siguiendo como siempre las directrices de los grandes líderes europeos, que a su vez no son sino asalariados y emisarios de entidades no democráticas como el BCE, el FMI y los grandes poderes financieros europeos. Estos organismos son los mismos que han presionado y siguen presionando para que a Grecia no se le libere de ese garrote vil asfixiante al que ellos, con repugnante cinismo, se atreven a llamar rescate financiero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Nos suena de algo todo esto? ¿Quién se acuerda de la clase de historia en 2º de Bachiller? Es innegable que, como en el siglo XIX,&amp;nbsp; estamos bajo el yugo de una dictadura de dos partidos los cuales, turnándose cada cierto tiempo, imponen sin temor a crítica o censura las leyes que mejor les parece, convencidos de que en los asuntos importantes, que son los económicos, están totalmente de acuerdo. Se ha erradicado el pucherazo al menos, dicen... ¡Y hasta en eso fallan! Por citar sólo algunos: listas cerradas con las que nos "cuelan" sus candidatos menos populares, nula posibilidad de referéndum - recordad que en Suiza ya llevan más de 300 en su historia democrática, nosotros hemos realizado 3, encima consultivos - disciplina de voto para los diputados, aunque tal cosa sea radicalmente anticonstitucional; no existe la democracia interna en los partidos, la corrupción campa a sus anchas... Yo me pregunto, amigos, ¿no sería más democrática la España del siglo XIX? ¿Qué diría nuestro Joaquín Costa, si levantara la cabeza?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;II&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Hemos avanzado mucho desde los tiempos en los que un noble podía partirle la crisma a un vasallo si lo creía necesario. Pero ahora corremos el riesgo de dar un paso atrás. La situación tras la segunda guerra mundial era de desplome de la economía en toda Europa. Los bancos y grandes empresas, mudos como el resto, no tenían capacidad de reacción. Fue entonces cuando se difundió, gracias entre otros a los miembros de la resistencia francesa, muchos de ellos comunistas, la necesidad de crear una seguridad social que diera cobertura y servicios&amp;nbsp; estatales necesarios como educación y sanidad. Este sistema tal y como lo conocemos ahora es genuinamente europeo, se basa en la equidad y la solidaridad y permite una distribución justa del dinero generado por el estado para ayudar a todo el mundo, en particular a las clases más desfavorecidas. Es este sistema el que corre ahora el mayor de los peligros, el sistema que depende de todos nosotros salvar y hacer más fuerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Amigos, no hago demagogia cuando digo que podemos lograr un mundo donde todos podamos obtener lo necesario para vivir dignamente y poder realizarnos como personas. No hago demagogia porque lo que pido no es una utopía, sino justicia social y como tal, un derecho innegable, supremo y sagrado. En épocas pasadas no se condenaba la esclavitud, e incluso el asesinato de un hombre podía permitirse, si la diferencia de posición entre el verdugo y la víctima era suficientemente grande. Ahora, habiendo progresado y mejorado, condenamos tales crímenes como execrables y la sociedad los repudia con fervor. Pero sigue habiendo en esta época crímenes que no se condenan, al igual que los anteriores quedaban impunes en la suya. Hoy, esclavos del dinero como en todas las demás épocas, los gobiernos y poderes públicos se rinden como deudores ante los grandes financieros, bancos, fondos de inversión y grandes empresarios. Las altas esferas del poder real que se ejerce sobre esta tierra no están en manos de todos, sino en las de unos pocos, no elegidos por nadie ni representantes de nadie. Ellos buscan su propio lucro, codiciosos hasta el vómito, tan avarientos como inmorales y despiadados con sus congéneres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El poder eclesiástico, corrupto como en las demás épocas y renegando de las enseñanzas de Cristo, quien predicaba el amor al prójimo, la solidaridad y la fraternidad, el desprecio de las riquezas y la humildad, se alía una vez más con el poder establecido para mantener sujeta a la población, enriquecerse y, así, hacer rentables sus dogmas. Amigos míos, con tristeza os pregunto, ¿qué diría Cristo, si viviera para ver esto? ¿Tanta hipocresía, tanta inmoralidad y afán de lucro cabe en los pechos de estos prelados? Católicos que sois sinceros creyentes, yo me pregunto, ¿cómo podéis permitir semejante insulto a vuestra fe? Pensad, como Cristo se atrevió a pensar, revolucionario en su época, en los desmanes y miserias de aquellos en los que depositáis lo más sagrado que tiene el hombre, su espiritualidad. Sólo os pido, por favor, que os atreváis a pensar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Tras una época de bonanza, los poderes económicos han aunado fuerzas, corrompido a la democracia y establecido su dominio sobre los partidos políticos, demasiado poco humanos como para evitar la tentación. Ahora ven una ocasión propicia para desatar su frenesí devorador y, sin esconder sus intenciones, radicales como nunca, manejan sus títeres para bombardearnos una y otra vez con el discurso único del ultraliberalismo. "¡El dinero es sagrado!" dicen, "¡Puede legislarse todo menos el mercado!" rugen voraces. "¡El estado tiene sus leyes, y el mercado las suyas propias!", claman contra viento y marea. Ellos piden libertad, sí, pero libertad para esclavizar a quienes puedan. Libertad para enriquecerse cada vez más, de la peor manera, sin ningún control que regule la compraventa de ninguna clase. Eso, amigos míos, no es libertad. O al menos, es una libertad similar a la libertad de esclavizar que proclamaría un patricio, a la libertad de asesinar que ensalzaría un inquisidor en nombre de la fe, a la libertad de conquistar que un señor feudal impondría a los vasallos incapaces de defenderse. ¿Es eso libertad? ¡Eso no es libertad, sino todo lo contrario, amigos, es abuso impune y vil! ¡Es la inmoralidad hecha institución, la opresión final del poder, de los poseedores frente a los desposeídos! Si creéis, amigos, que es libertad decidir negar el pan a un hambriento, negar el trabajo al campesino, negar el estudio a un niño, negar la salud al enfermo, entonces violáis el sagrado sentido de esa vilipendiada palabra, y la hacéis hueca y carente de sentido. La libertad no es tal si no va acompañada de solidaridad y justicia. ¿Acaso muestran algo de ello los grandes tiburones de la economía? ¡A despedir a 500 empleados lo llaman ser solvente, a embarcarse en inversiones ridículas cuyos fracasos luego pagarán sus empleados con su despido lo llaman ser emprendedor! ¿Acaso no es clara e inequívoca la tergiversación de los argumentos, el cinismo con que emplean tales términos?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Y si tan claras son mis pruebas, yo me pregunto desalentado ¿por qué? amigos ¿por qué no reaccionamos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Sé que mi reflexión es triste, pero quizás este apartado sea el más triste de todos. En él vengo a exponer las causas de la apatía de la sociedad frente a los inequívocos abusos de los mercados y sus secuaces políticos. Estas causas están, por un lado, relacionadas con nuestra historia reciente. Por otro, son el resultado calculado del tipo de sociedad de consumo en la que vivimos. Empezaré por éstas últimas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Nosotros, la clase media, no somos sino proletarios disfrazados de propietarios. Preguntaos quiénes de vuestros abuelos trabajaban en las fábricas o el campo, y sabréis entonces cuál hubiera sido vuestro destino, sabréis a qué clase pertenecéis en realidad. Porque de un tiempo a esta parte nos hemos convertido en cómplices del macabro juego de los poderes económicos. Tenemos una o dos casas, uno o dos coches, ipod, ipad, móvil, una televisión, varios ordenadores, vacaciones, unos estudios universitarios, y cosas muchísimo más superfluas que nos hacen perder la conciencia de clase que deberíamos tener. Claro que podríamos combatir el sistema capitalista, pero la pregunta clave es, ¿a dónde nos llevaría? porque si todos retiráramos el dinero de los bancos al mismo tiempo, el sistema sucumbiría, pero con él desaparecerían todas las comodidades que hemos ido aceptando, algunos desde que nacimos, y que ahora nos hacen esclavos del sistema.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Por otro lado no podemos ser autosuficientes, o ello resulta en extremo difícil, ya que no controlamos los medios de producción. No ya por la especialización del trabajo, que es casi insuperable, sino por el simple hecho de que la mayoría de la población trabaja en sectores totalmente alejados de la producción de bienes de consumo. El sector terciario es dominante, y todos esos servicios poco o nada tienen que ver con la creación de productos de consumo, los cuales son en último término, la fuente primaria de la riqueza de un país.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Hablando de países quisiera referirme al nuestro, España, donde hemos arrastrado una losa histórica difícil de superar, y es la época fascista, que duró 40 años. Durante esa época, marcada en su mayor parte por una actitud liberal y de apoyo al sector privado, no se enseñó jamás a la población los fundamentos de una democracia sana, al contrario de lo que ocurre en países&amp;nbsp; como Francia, orgullosa de su libertad y férrea defensora de su democracia. Esa falta de educación democrática que sufrieron nuestros padres la estamos pagando nosotros, los hijos huérfanos de la democracia, a quienes se les bombardea desde la derecha con mensajes como que cualquier intromisión del estado en educación ha de ser necesariamente de carácter partidista y aprovechado. Resulta ridículo viniendo de quienes defienden una asignatura de religión que no sólo responde a los intereses de un sector muy concreto de la población, sino que además choca con el concepto de aconfesionalidad del Estado que dicta la Constitución.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Y ahora que la cito, hablemos de nuestra Carta Magna. Elaborada durante nuestra INmodélica transición prácticamente con las manos atadas por la dictadura, es un ejemplo de concesiones y negociaciones entre quienes querían cambiar un poco y quienes no querían cambiar nada. ¡Es tan ridículo el papel de nuestra Constitución, unas veces blindada y otras veces zarandeada descuidadamente por nuestros políticos! Este último golpe viene a convertirla en papel mojado, pero la ausencia de sorpresa social revela en parte que tampoco debíamos esperarnos mucho de ella, al parecer... Clama al cielo que nosotros, quienes no la hemos ratificado, tampoco tengamos derecho a votar en referéndum sobre sus modificaciones, cuando encima vienen impuestas de fuera de nuestro país. La situación, en definitiva es bien triste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Conclusión&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El momento de alzarse aún no nos ha llegado, amigos, pero confío en que venga antes de que sea demasiado tarde. La necesidad y&amp;nbsp; las miserias que se contemplan ya en el horizonte han de azuzar el espíritu dormido y perezoso de ese poderoso toro que es el pueblo español, noble y bravo, valiente y capaz de los mayores actos de sacrificio en momentos de amenaza. Os pido sólo que penséis por un momento hacia dónde vais a dirigir vuestros pasos. La democracia, herida de gravedad, va a ser enterrada por la codicia y el orgullo, los peores de entre todos los pecados. Hay que actuar y enfrentarse a quienes quieren nuestro sufrimiento para enriquecerse a nuestra costa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Amigos, no os dejéis engañar por lo que se os muestra a diario en los medios de persuasión, ni creáis que algo es cierto por haberlo oído repetir veintenas de veces. Sólo confío en que reflexionéis sobre lo que ocurre, examinéis a fondo los hechos y toméis una decisión. Ojalá este escrito sirva para impulsaros a ello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/gDMF4XgGbV4" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-3649381080704811557?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/3649381080704811557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2011/08/reflexion-sobre-la-crisis-economica.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/3649381080704811557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/3649381080704811557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2011/08/reflexion-sobre-la-crisis-economica.html' title='Reflexión sobre la crisis económica, política y social'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/gDMF4XgGbV4/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-266099348778431629</id><published>2011-08-27T01:51:00.003+02:00</published><updated>2011-08-27T12:25:58.397+02:00</updated><title type='text'>Música Clásica y Música Electrónica: una reflexión</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchos de mis amigos se han preguntado alguna vez cómo puedo compaginar el hecho de que me guste la música clásica y al mismo tiempo la electrónica. Hay que decir, antes de meterme en reflexiones de más calado, que no es el mejor momento para hablar con total objetividad de ésta última, debido al incipiente dolor de cabeza que he sufrido a lo largo del día (es broma). Habitualmente la gente suele contraponer ambos tipos de música como antitéticos: la música clásica sería la expresión más sofisticada y abstracta de la creación musical, mientras que la electrónica queda relegada a un producto de escaso - cuando no nulo - valor cultural destinada al consumo por parte de descerebrados, canis y fiesteros. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es complicado librarse de los prejuicios, y la verdad es que los especiales de "callejeros fiesteros" o los programas del tipo "21 días de fiesta" no contribuyen a alejarnos la imagen de un montón de gente metida y alcoholizada bailando como monos al ritmo de música electrónica. Es igualmente cierta la asociación, tácita o explícita, entre un ambiente más "intelectual" y la música clásica - digo lo de intelectual entre comillas porque también observo a las personas que van a los conciertos... Al margen de todo esto yo creo que, si bien no toda la música electrónica que se  escucha es buena, sí que hay un cierto paralelismo entre este tipo de  música y la música clásica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.musictory.es/pictures/profile/595.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://www.musictory.es/pictures/profile/595.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Es claro que hay muchos tipos de música electrónica, y en éste artículo me referiré sólo a la que he escuchado con más frecuencia y considero más cercana a mi tesis. Sin ánimo de menospreciar, considero una basura la música electrónica destinada al consumo de masas como podría ser el dance que se pincha hasta el vómito en las discotecas, pero esta opinión es análoga a la de muchos otros melómanos que ven cómo cada estilo de música que les gusta se ve corrompido por las sacrosantas y despreciables "leyes" del mercado musical y el consumo de masas. Tampoco quiero referirme a la música electrónica que se ha venido radicalizando en la anterior década con experimentos cada vez más patológicos. Me refiero por ejemplo al Speedcore o al Gabber, que sin tanta complicación tecnológica podrían ser emulados por el motor de una avioneta de la primera guerra mundial petardeando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para no andarme por las ramas, la música a la que voy a referirme sería un Progressive, Techno o Trance del estilo de las pequeñas discotecas de finales de los noventa, con producción propia de los Dj's (no vale copiar y pegar canciones una tras otra). Un tipo de música de velocidad media, con moderado uso de los bajos y preferiblemente sin "acompañamiento" vocal - ya sabéis, esas desesperantes intervenciones a tono pitufo. Lo primero que me llama la atención es el hecho de que sea el propio Dj quien compone este tipo de temas. Lo hace para lucirse en la sesión donde pincha, pero en general se mantiene en su cubil sin ser visto por la gente de la discoteca. Esta última peculiaridad ha ido cambiando estos años, con el horroroso culto a la personalidad que han desarrollado Dj's como Tiesto o Scooter, y que ya mostraba hace tiempo el bueno de Gigi D'Agostino. Me hace algo de gracia comparar la imagen de un Dj componiendo sus temas en casa con la de un compositor de música clásica haciendo lo mismo. Ambos tienen que llenar varias líneas que podríamos llamar melódicas. Ambos elaboran un motivo principal, transformándolo y repitiéndolo - el Dj hace esto último hasta la saciedad, bien es verdad. Tanto uno como otro dan un importante peso a la armonía y al ritmo aunque lo hagan de maneras diferentes: el compositor establece la velocidad cambiante e interpone los silencios; el Dj impone los bajos y la base rítmica, aumentando y disminuyendo la velocidad y la intensidad en función del efecto deseado. A fin de cuentas, es evidente que ambos están manipulando música de una cierta complejidad - no niego que sea mayor la de la música clásica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para finalizar, creo que sería injusto negar a los Dj's que se toman en serio su afición o trabajo una espiritualidad musical de la que todos los verdaderos creadores de música participan, en mayor o menor medida. Al contrario de lo que se pueda pensar, los aficionados al Techno sienten un gran interés por la música en sí misma, por la esencia musical. Algo de eso hay, cuando los temas que se escuchan normalmente están compuestos por sonidos que podría decirse están "deconstruidos" y ensamblados entre sí, con esa artificialidad que caracteriza a esta música y que es la fuente de muchas de sus críticas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace un tiempo solía escuchar música techno e incluso llegué a poner algo de hardcore - debía de estar realmente motivado para hacerlo. Ahora mismo parece que la música clásica se ha impuesto definitivamente, visto el pobre panorama actual y debido al cansancio que termina creando indefectiblemente este tipo de música, por ser excesivamente repetitiva y muy restringida en cuanto a sus posibilidades. No en vano la música clásica lleva siglos superándose a sí misma continuamente y sorprendiendo al público. A lo mejor es que me hago mayor para ciertas cosas porque, por dar un ejemplo, yo antes me leía todos los tochos de la dragonlance y ahora no puedo con dos seguidos... No pretendo inaugurar una escuela de crítica musical, y confío en que no aparezcan blogueros que digan cosas como que "los Beatles son como un cuarteto de cuerda con acompañamiento vocálico" o que "Elton John es el compositor de Lieder de nuestros días". Al fin y al cabo todo esto se queda en lo que el título dice, una reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/01214/elton-john-5_1214701c.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="125" src="http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/01214/elton-john-5_1214701c.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://userserve-ak.last.fm/serve/_/27776469/Franz+Schubert+Schubert+playing.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="151" src="http://userserve-ak.last.fm/serve/_/27776469/Franz+Schubert+Schubert+playing.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-266099348778431629?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/266099348778431629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2011/08/musica-clasica-y-musica-electronica-una.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/266099348778431629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/266099348778431629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2011/08/musica-clasica-y-musica-electronica-una.html' title='Música Clásica y Música Electrónica: una reflexión'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-682092883629449420</id><published>2010-09-09T23:33:00.000+02:00</published><updated>2010-09-09T23:33:49.133+02:00</updated><title type='text'>La máquina más bella</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Dónde están las matemáticas? Parece fácil responder a esta pregunta diciendo: "en el papel" o, más precisamente, "en las mentes de todos aquellos que se dedican a las matemáticas". Otros, menos materialistas, podrían defender la existencia de un mundo más allá del nuestro en el que las matemáticas son objetos tan "reales" como aquí pueda serlo un árbol o una roca. Pero al fin y al cabo tan sólo hablamos de niveles de realidad a partir de la capacidad cognitiva de la mente humana; es decir, tomemos un punto de vista u otro, lo que no podemos evitar es medir finalmente las cosas que nos rodean con el rasero de nuestro intelecto. Algunas personas defienden la tesis de que la realidad que nos rodea es la única que existe, y que no hay "más planos" de existencia. Otros justifican ciertos aspectos más "espirituales" de lo cotidiano diciendo que su esencia es supramaterial, o si se quiere, "que todavía no hemos salido de la cueva". Esa dicotomía idealista/materialista es la que ha marcado el panorama filosófico de la cultura occidental desde hace casi 2.500 años.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Radica el problema en nosotros? Hay muchas maneras de plantearse esa pregunta, pero sea cual sea la corriente filosófica de la que partamos, todas vienen a coincidir esencialmente en que SÍ, el problema lo tenemos nosotros -- por otra parte es lógico que en la duda sobre si las piedras están equivocadas al ser como son o si somos nosotros quienes nos equivocamos al verlas como las vemos, gane siempre el "oiga, las piedras no tienen culpa de nada". Las piedras no se molestan en plantearse su existencia; simplemente caen, ruedan, se chocan y se fracturan. Nuestra problemática radica en que somos una construcción muy sofisticada de la naturaleza, pero aún así no podemos escapar a nuestra programación. Podría parecer chocante hablar del ser humano como de una máquina programada, ya que alguien podría pensar que semejante determinismo materialista nos hace perder cualquier ventaja sobre las demás criaturas de la creación -- O a lo mejor se trata de una pura cuestión de esteticismo filosófico, quién sabe. Al decir que estamos programados, me refiero a que la naturaleza ha creado con nosotros el programa biológico-adaptativo neuronal más complejo, intrigante y sofisticado de todo el planeta tierra, y hasta del universo (por lo que sabemos hoy en día). Si se habla de programación, la gente tiende a pensar en robots autómatas contemporáneos; sofisticados, sí, pero poco atractivos puesto que somos, de hecho, muy superiores a ellos en gran cantidad de aspectos cruciales. Me gustaría que dejáramos de pensar de esa forma, puesto que cuando hablo del cerebro humano, estoy refiriéndome a algo mucho más allá de lo que la ciencia actual puede siquiera plantearse. Hablo de algoritmos que pueden corregirse a sí mismos, aprender, eliminar datos automáticamente, crear emoción, suscitar ira, convencerse de algo, elegir y desechar... Y creo firmemente que cuando alguien habla de un influjo divino inculcado en nuestras mentes por un ser supremo de cuya especie elegida formamos parte, ese alguien no habla sino desde una metáfora nacida de la ignorancia, queriendo embellecer un proceso evolutivo completamente natural, de cuyo desarrollo todavía sabemos muy poco o nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-682092883629449420?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/682092883629449420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/09/la-maquina-mas-bella.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/682092883629449420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/682092883629449420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/09/la-maquina-mas-bella.html' title='La máquina más bella'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-136589579534750065</id><published>2010-09-02T17:09:00.000+02:00</published><updated>2010-09-02T17:09:41.630+02:00</updated><title type='text'>Old West</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;El pistolero levantó el pie derecho flexionando su larga pierna, apoyándolo con la planta sobre la columna de madera que sujetaba todo su cuerpo. Con la mirada aparentemente perdida en el horizonte, cruzó los brazos sobre el pecho y lanzó un indiferente escupitajo al suelo. Estaba a punto de amanecer, y esa oscuridad que precede a la salida del sol, y que parece aún más cerrada que la penumbra de la noche, se cernía sobre el pueblo desierto. Detrás de la entrada, las imponentes llanuras se podían vislumbrar a través de los riscos, pelados y polvorientos. Los edificios, viejos y desfondados, parecían a veces caras monstruosas con ojos de cristales quebrados. Los carteles polvorientos anunciaban el progreso, siempre cambiante y traicionero, y los matojos que crecían por doquier parecían contradecir orgullosos las pretensiones de los coloridos reclamos del Saloon. La civilización había llegado a aquel desierto, pero había pasado rápidamente de largo, ocupándose de cosas más fructíferas, al parecer. Al pistolero todo eso le importaba un comino. Él conocía todo eso ya, lo llevaba dentro de alguna manera. No era el lugar donde habían nacido sus abuelos, pero él sabía que a Dios eso no le importaba, y que por eso Él le había colocado aquella pistola en la cartuchera, mientras que a los indios les había dado tan sólo tomahawks. Su madre había sido buena y cariñosa con él. Su padre no. En su pueblo nadie había llevado nunca gafas, ni las necesitaban. Nunca habían tenido que observar algo detenidamente a menos de 10 metros de distancia, y para firmar con una equis no hace falta reflexionar mucho...&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;El pistolero sabía que su tiempo había llegado a su fin. Lo supo desde que vio aquella monstruosa serpiente de acero reptar por el desierto a toda velocidad, espantando a su caballo y a él mismo con su estridente y potentísimo chorro de vapor. Él siempre pensó que los hombres de negocios acabarían por llevar la delantera a los simples "hombres". Pensaba que Dios les había dado aquel infierno a los de su raza, que era distinta de la de aquellos con trajes de seda e ideas de gusano, pero qué demonios, tener un infierno es mejor que no tener nada... Sin embargo, estaba equivocado, si no en todo, al menos en lo fundamental de sus ideas. Los hombres de negocios nunca dejaron de pensar en poseer ese infierno, que a ellos podía reportar los mayores beneficios, y por eso habían enviado a los hombres de la raza del pistolero, como una especie de avanzadilla o de sonda, que preparara la invasión de la "buena sociedad". Primero un juez, luego un gobernador; primero un territorio, luego un estado. Ésa era la idea. Y había llegado el momento de que al pistolero le sucediera el granjero; de que al posadero le sucediera el hotelero, y de que al amo le sucediera otro amo. Quién sabe lo que pasaría con los indios... Desde luego, la cultura que traían los pimpollos era mucho más refinada que la de los nativos, pensaba irónicamente el pistolero; mientras que éstos exponían orgullosamente las cabelleras de los enemigos caídos, los primeros exponían cuadros vivientes de sus enemigos vencidos en las llamadas "reservas", para que cualquiera pudiera reírse ante los supervivientes del estado de sometimiento al que habían llegado aquellas razas indómitas. Todo eso al pistolero no le gustaba, pero no por un sentimiento de compasión hacia los indios, sino simplemente porque le hacía recordar días de su juventud que ya no podrían volver jamás. Porque los indios ya estaban derrotados frente al pueblo elegido de Dios, y él no podría tener la satisfacción de matar rebeldes, ni de conseguir pieles, ni de acostarse con las indias salvajes.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;De sus pensamientos le sacó el ruido lejano de un caballo que se acercaba. El pistolero se buscó instintivamente la cartuchera con la mano izquierda (era zurdo), mientras que con la derecha hurgó en el bolsillo de su camisa, donde guardaba el pequeño crucifijo de oro que su madre le había dado cuando se marchó de casa. Toda su vida había vagado sin ningún objetivo más que el de sobrevivir para poder beber otro trago. Él sabía que a su abuelo le había pasado lo mismo. Al fin y al cabo, si a uno no le quieren en un lugar, lo mejor es que se vaya de allí lo antes posible. Si es en caballo, pues cabalgando, y si hay que cruzar un océano, se cruza y punto. Había llevado aquel crucifijo toda su vida, y desde que tuvo que hacerse hombre para salir a las praderas no se había separado de él. "El pueblo americano lleva un crucifijo en su corazón", le había dicho su madre. Quizá lo había oído decir a alguien que había escuchado a Lincoln, o que había oído hablar de él. El pistolero conservaba aquella crucecita de oro por cariño y devoción, aunque a veces traicionaba vulgarmente la santidad de su reliquia pensando que la tenía porque "le daba suerte". También en eso se parecía el pistolero al pueblo americano. De alguna manera, su amuleto le daba una sensación de seguridad, como si justificara sus actos el hecho de reservar un lugar cerca de su corazón para aquel símbolo de la verdadera fe. O al menos eso era lo que a él le hubiera gustado pensar. Él solía razonar que los indios sin ley ni Dios podían hacer lo que se les antojara, porque no tenían que rendir cuentas al Todopoderoso de sus actos. No se acordaba de los niños asesinados, ni de las mujeres violadas o las tribus desterradas, actos por los que nadie había pagado nunca en aquella tierra de Dios.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;El caballo se acercaba por el final de la calle, fue disminuyendo su velocidad progresivamente y finalmente se paró, en medio de una nube de polvo. El jinete, un chico de unos 19 años, desmontó ágil de su cabalgadura, y se quedó de pie mirando fijamente al pistolero. Sus rasgos eran marcadamente indígenas, pero tenía el pelo sorprendentemente claro. Probablemente fuera un mestizo, de esos que también tienen cabida en la tierra de la libertad, pensó el pistolero. Lentamente, se separó de la columna de madera y comenzó a andar hacia el centro de la calle. El mestizo hizo lo mismo, sin dejar de mirarle a los ojos. ambos llevaban las manos cerca de las cartucheras.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;- Pensé que no vendrías, chico.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;El mestizo no respondió, y ambos se quedaron mirándose fijamente, mientras el caballo, a unos 10 metros, relinchaba. El sol había salido, y las sombras de los dos hombres se proyectaban hacia el oeste, gigantescas. El pistolero tenía el sol de cara, pero no le molestaba.Estaba acostumbrado a verlo brillar para él en mitad del desierto. Era el mismo sol que alumbraba a los americanos y a los indios. Oía sonar en su cabeza una canción que su madre le cantaba cuando era pequeño. El viento silbaba por las ventanas. El pistolero llevó la mano a la culata de la pistola...&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;Se oyeron dos disparos. El mestizo fue más rápido, y el pistolero erró el tiro por el impacto, dando al suelo a tres metros de su objetivo. Cayendo de rodillas con un gemido de impotencia y rabia, dejó caer la pistola humeante al suelo. El mestizo guardó su arma en la cartuchera y, montando de nuevo, se alejó al paso con su caballo.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Una lágrima de ira cayó de los ojos del pistolero. Llevándose la mano al pecho se palpó la herida, al lado del crucifijo de oro de su madre. Era el pulmón, no tardaría mucho... La mirada se le iba nublando, y sintió una náusea seguida de un esputo de sangre, que expulsó tosiendo con un dolor punzante. Se derrumbó hacia atrás, quedando las piernas flexionadas. Ahora nada tenía sentido; cabía preguntarse si lo había tenido antes. "¿Por qué?" se preguntaba el pistolero, pero era demasiado tarde. Su caballo relinchó a lo lejos y él, como contestándole, expiró con un suspiro y los ojos abiertos de par en par.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-136589579534750065?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/136589579534750065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/09/old-west.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/136589579534750065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/136589579534750065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/09/old-west.html' title='Old West'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-1812539834219912542</id><published>2010-08-08T19:35:00.000+02:00</published><updated>2010-08-08T19:35:31.433+02:00</updated><title type='text'>Y así</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Hoy es una de esas tardes poco productivas. Te levantas a las 17:23 después de haber trasnochado - actividad que nunca me ha llamado especialmente la atención - y por puro instinto de supervivencia, te fríes unas pechugas de pollo que acompañas de queso y pan, y arroz con leche de postre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Sales? Nadie sale.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; ¿Lees? No tienes ganas. ¿Vas al cine? ¿sólo? Pues hale, en casa, sin hacer nada. Y lo peor es que hay una frase que te da vueltas en la cabeza: "Sólo se aburren los tontos, como debe usted saber..."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Como yo no soy tonto, voy a dar una vuelta, a ver qué se cuece. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-1812539834219912542?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/1812539834219912542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/y-asi.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/1812539834219912542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/1812539834219912542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/y-asi.html' title='Y así'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-3931848474011053697</id><published>2010-08-05T14:50:00.004+02:00</published><updated>2010-08-05T14:54:59.732+02:00</updated><title type='text'>Contando pollos (III parte)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://aztekatl.org/firmamento.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="176" src="http://aztekatl.org/firmamento.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Tras una breve espera reanudamos nuestra serie de artículos sobre conjuntos infinitos, dispuestos a dar respuesta a las preguntas que faltan. En la anterior entrada prometimos dar una prueba de que el &lt;i&gt;orden de infinitud&lt;/i&gt; de los números reales es efectivamente mayor que el de los números naturales - si recordáis las anteriores explicaciones, probar esto implicaría probar también que el orden de infinitud de los reales es mayor que el de los enteros y los racionales, puesto que el &lt;i&gt;cardinal transfinito&lt;/i&gt; de todos estos conjuntos es, como ya vimos, el mismo (&lt;/span&gt;&lt;img alt="\aleph_0" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/b/e/4/be4c703ed73456618ed283b892c6715a.png" /&gt;)&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Vamos a dar unas pequeñas explicaciones preliminares, para pasar luego a abordar el problema con mayor seguridad. El conjunto de los números reales es, expresado de una manera sencilla, el formado por el conjunto de los números racionales (fracciones) y el conjunto de los números irracionales. Éstos últimos se caracterizan por tener infinitas cifras decimales que van sucediéndose de manera no periódica; los ejemplos más famosos son, como quizá conozcáis, el número &lt;/span&gt;&lt;span class="texhtml"&gt;π&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; ("pi"), el número &lt;/span&gt;e&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; ("e") o el número &lt;/span&gt;&lt;span class="texhtml"&gt;Φ&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; ("número áureo"). La característica que diferencia a los números irracionales de los racionales es que no podemos dar una pauta que nos permita conocer la sucesión de sus cifras decimales, cosa que sí ocurre con los segundos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Cuál es la esencia de la prueba?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://centros5.pntic.mec.es/sierrami/dematesna/demates56/opciones/sabias/Nudo%20Escher/escher-mobius_strip_II.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://centros5.pntic.mec.es/sierrami/dematesna/demates56/opciones/sabias/Nudo%20Escher/escher-mobius_strip_II.jpg" width="167" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Möbius band, M.C. Esche&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;r&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;Vamos a llevar hasta el extremo nuestra analogía de las filas de pollos&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Si lo que pretendemos es mostrar que un conjunto tiene un &lt;i&gt;orden de infinitud&lt;/i&gt; mayor que otro, lo que en realidad pretendemos es ver que al emparejar los pollos de cada familia y hacerles desfilar por la puertecita del corral, &lt;b&gt;al menos uno&lt;/b&gt; va a quedar descolgado y perdido. Por lo tanto y en buena lógica, lo que vamos a hacer es &lt;b&gt;suponer&lt;/b&gt; que todos están ya emparejados, para luego ver que esto es &lt;b&gt;imposible&lt;/b&gt;. Vamos a ello:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; Supongamos que tenemos una lista numerada con todos los números reales. Esto equivale a emparejar cada número natural con un número real (el orden de aparición nos da igual). Para simplificar la prueba, vamos a suponer que la lista numerada contiene los números reales del 0 al 1 (es fácil probar que el &lt;i&gt;orden de infinitud&lt;/i&gt; de este intervalo es equivalente al de toda la recta real, cosa que no demostraremos).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Así pues, una posible lista sería la que sigue:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;0.132245677538323..........................&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;0.573839728947238..........................&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;0.683447384579397..........................&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;0.093993828273833.........................&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;etcétera. Ahora vamos a fijar nuestra atención en la cifra decimal correspondiente a la posición de cada número en la lista. Por ejemplo, nos fijaremos en la primera cifra decimal del número real que ocupa la posición 1, en la segunda cifra decimal del número real que ocupa la posición 2, y así sucesivamente. Vamos a construir en base a ello un número real tan rematadamente enrevesado que será imposible que esté en la lista.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;**** Rogamos a los lectores mantengan la serenidad y lean con calma;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;ni el número es tan enrevesado, ni el autor pretende un holocausto cerebral &lt;/span&gt;****&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;La pequeña regla que vamos a utilizar será la siguiente: para conocer la cifra decimal que ocupa el lugar &lt;i&gt;p &lt;/i&gt;de nuestro número, observaremos el número que ocupa el lugar &lt;i&gt;p&lt;/i&gt; en nuestra lista y nos fijaremos en su &lt;i&gt;p&lt;/i&gt;-ésima cifra decimal. Sea &lt;i&gt;n &lt;/i&gt;el valor de esta cifra, entonces la cifra de nuestro número será, precisamente, &lt;i&gt;n+1 &lt;/i&gt;(en el caso de que el valor de &lt;i&gt;n&lt;/i&gt; sea 9 , la cifra de nuestro número será 0).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Vamos a clarificar esta regla con un ejemplo en base a nuestra querida lista: ¿cuál será la primera cifra decimal de nuestro número enrevesado? Viendo la primera cifra decimal del primer número de la lista, esto es, 1, tenemos que la primera cifra de nuestro número enrevesado será 1 + 1 = 2. Sencillo, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;número enrevesado = x = 0.2.................................&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿cuál será la segunda cifra decimal de nuestro número enrevesado? Viendo la segunda cifra decimal del segundo número de la lista, es decir, 7, tenemos que la segunda cifra de nuestro número enrevesado será 7 + 1 = 8.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;número enrevesado = x = 0.28.............................&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Y así sucesivamente, quedando x = 0.2840..............................&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Ahora viene el golpe de gracia: ¿puede nuestra lista contener al número x?&amp;nbsp; Preguntémonos lo siguiente, que es lo mismo; ¿puede nuestro número x encontrarse en un lugar de nuestra lista? o bien, dicho de otra manera, ¿puede estar nuestro número x en el lugar &lt;i&gt;m&lt;/i&gt; de la lista, donde &lt;i&gt;m&lt;/i&gt; es cualquier número natural?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Es claro que esto &lt;b&gt;no puede ocurrir&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;ya que, tal y como lo hemos construido, nuestro número difiere del que ocupa el lugar &lt;i&gt;m&lt;/i&gt; precisamente en la &lt;i&gt;m&lt;/i&gt;-ésima cifra decimal. Para verlo más concretamente: nuestro número no puede estar en el lugar "1" de la lista, puesto que, como ya observamos, la 1ª cifra del número x y la 1ª cifra del número 1 de la lista ya son distintas. Vemos con claridad que lo mismo le sucede con el 2º número de la lista, con el 3º, el 4º, y así con todos los que quiera haber.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Nuestro número x es el pollo que queda descolgado, y por tanto hemos visto que el conjunto de los números reales es necesariamente de orden mayor que el conjunto de los números naturales. Más concretamente, el orden de infinitud de los números reales es &lt;/span&gt; &lt;img alt="2^{\aleph_0}" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/a/b/5/ab543a3de71af10270830e31af27b8b8.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;, ya podéis ver que este corral entra dentro de la categoría de lo "bestia".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Los matemáticos tienen fama de parcos en palabras, principalmente porque la mayoría de ellos piensa que no es necesario añadir más cuando ya se ha demostrado algo. En este caso el artículo se ha alargado más de lo que yo pensaba, y creo que por deferencia hacia el paciente lector, vamos a acabar sin mayor esfuerzo adicional. Queda en el aire la respuesta a la pregunta ¿hay más números pares positivos que naturales? Sirva como aliciente para aquellos que se interesen por los emparejamientos de pollos. Os dejo con un recuerdo del infinito...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;object height="364" width="445"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/WZXM2eq46_s&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00&amp;amp;border=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/WZXM2eq46_s&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00&amp;amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="445" height="364"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-3931848474011053697?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/3931848474011053697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/contando-pollos-iii-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/3931848474011053697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/3931848474011053697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/contando-pollos-iii-parte.html' title='Contando pollos (III parte)'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-7050137217761400907</id><published>2010-08-04T22:53:00.000+02:00</published><updated>2010-08-04T22:53:12.834+02:00</updated><title type='text'>Volando entre las columnas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Es extraño cómo funciona la memoria; al final, la mayor parte de las vivencias que uno cree recordar son tan sólo construcciones, en gran medida constituidas por elementos ficticios, que forman escenas inmóviles o, en ocasiones, secuencias a cámara lenta. Entre mis recuerdos más queridos de los años de aprendizaje en el instituto sobresale una imagen de sus majestuosos pasillos, avanzando lentamente entre el juego de luces y sombras formado por los numerosos ventanales. Todavía soy capaz de sentir aquella atmósfera unas veces deslumbrante, otras veces tenuamente velada, como con el tiempo suspendido entre las inmóviles motas de polvo atrapadas por el aire. El silencio y la calma presiden, invisibles, todas esas imágenes. Tan sólo el ruido rítmico de mis pisadas caminando pausadamente se atreve a desafiarles. Las paredes, embaldosadas de amarillo y luz, parecen contener la respiración... Grandes cuadros, mapas coloniales, napoleónicos y romanos, tubos de ensayo, probetas y artilugios encerrados en sus vitrinas; todos son presa de la eternidad suspensa, centros de gravedad de las innumerables motas de polvo, convertidas para ellos en minúsculos satélites. Una puerta se abre tímidamente, a lo lejos, para acto seguido cerrarse con un suave quejido, como un reproche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Cómo olvidar aquellos susurros del pasillo de dirección, aquella mezcla de papel, mármol, café, fotocopias y maderas nobles? Un breve instante de calma y lejanas conversaciones, perdidos sus ecos hacia las cumbres del elevado techo, enmarcan la solemnidad del templo. Un teléfono suena a lo lejos. Bajo despacio por la escalera principal, que es digna de reyes, y en su día lo fue de tiranos, como atestiguan las elocuentes paredes en escala de grises. Un escudo de otros tiempos me observa luminoso, con un destello solar fugaz e iracundo. Las gruesas paredes se yerguen, implacables, a medida que desciendo. Dejo atrás las motas de polvo, abro una puerta enmarcada por un noble portón, y salgo a la luz del día. Es un verano radiante, y todo ha quedado atrás. Suena el murmullo de la vida en cada rincón, pero mi corazón guarda todavía aquel silencio sagrado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Todas las vivencias de mi época de estudiante se encuentran diluidas en la figura de aquel&amp;nbsp; solemne coloso. Los rostros amigos se agolpan en la memoria, acompañándome por cada uno de los rincones del gigante de piedra, sonrientes y afables como los recuerdos que se alejan... Recuerdo el verde de las mesas y el amarillo parcheado de las paredes, el gris de los techos y los marcos de las puertas, y aquel blanco de la virgen de escayola inmaculada, testigo de otros tiempos, aunque benevolente y comprensivo en su gesto.&amp;nbsp; La vetusta escalera de la biblioteca, con sus quisquillosos rugidos, pasa fugazmente ante mis ojos, arrebatada por la campana del recreo. Todavía me sobresalta al recordarlo el grito desgarrado del timbre, autoritario al principio de las clases y revolucionario a su final. Algo&amp;nbsp; indefinido sigue vibrando en aquella campana locuaz y saltarina... Repentinamente me viene a la mente, en terrible contraste, el recuerdo moribundo y lóbrego del viejo mecanismo del reloj principal, asombrado de, por fin, volver a mirar un rostro joven. Aquel vetusto reloj por siempre detenido es el timón del barco de piedra, la esencia y la mirada del&amp;nbsp; gigante de tez arenisca y cabellos rojizos de teja. Lo que nadie sabe es lo que esconden sus pupilas de aguja, tesoro guardado en el fondo de su alma candada, su mecanismo seco y suspendido, el espíritu bajo las telas de araña del tejado. En la azotea de las trampas de paloma me sentí el marinero más orgulloso de esa nave indestructible, con la antigua capilla a mis pies como un ilustre castillo de proa, y el altivo mástil de hierro de la torrecita puntiaguda, sembrada de azul y gris, a mis espaldas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Ayer volví a ver el Instituto. Se oían las voces a lo lejos y, en mi interior, yo contemplaba la calma de su espíritu y escuchaba aquel eterno silencio sagrado...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFnRSbzKdvI/AAAAAAAAABg/DXveSaFZxOo/s1600/DSC00688.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFnRSbzKdvI/AAAAAAAAABg/DXveSaFZxOo/s320/DSC00688.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-7050137217761400907?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/7050137217761400907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/volando-entre-las-columnas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/7050137217761400907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/7050137217761400907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/volando-entre-las-columnas.html' title='Volando entre las columnas'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFnRSbzKdvI/AAAAAAAAABg/DXveSaFZxOo/s72-c/DSC00688.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-7399561478729163142</id><published>2010-08-04T14:30:00.016+02:00</published><updated>2010-08-04T14:42:50.226+02:00</updated><title type='text'>Contando pollos (II parte)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Hacia el final de la primera entrada dedicada a los conjuntos infinitos nos planteábamos una serie de preguntas acerca de conjuntos distintos de los números naturales y enteros. Si nos fijásemos&amp;nbsp; por ejemplo en el conjunto de los números racionales, denotados por &lt;/span&gt; &lt;img alt="\mathbb{Q}" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/d/4/5/d45a4aa156a8ac07ab80e7d9cf5fa79f.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;, observaríamos una propiedad curiosa y fácil de constatar: que entre dos números racionales &lt;i&gt;siempre&amp;nbsp; &lt;/i&gt;podemos encontrar &lt;i&gt;infinitos&lt;/i&gt; números racionales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Quizás estemos yendo demasiado deprisa: para aquellos que deseen refrescar su memoria, los números racionales son aquellos de la forma&amp;nbsp; &lt;i&gt;p/q &lt;/i&gt;, donde&lt;i&gt; p&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;q&lt;/i&gt; son &lt;i&gt;números enteros&lt;/i&gt;. Es decir, nos estamos refiriendo a las fracciones, también denominadas quebrados, de aquellos años queridos y lejanos de 2º de la E.S.O.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Como es de rigor entre los matemáticos, vamos a ofrecer una pequeña demostración, estudiada en 1º de carrera, que prueba el resultado anterior (tranquilidad, es casi inmediata):&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Entre dos números racionales existen infinitos números racionales&lt;/span&gt;:&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;Demostración: &lt;/i&gt;Sean &lt;i&gt;p &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;q&lt;/i&gt; dos números &lt;i&gt;racionales&lt;/i&gt;. Supongamos por ejemplo que fuera &lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;p &amp;gt; q&lt;/i&gt; (Si ocurriese lo contrario, la prueba sería la misma).&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Tenemos que:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFk-8sEo8DI/AAAAAAAAABY/2dczFRaJZUs/s1600/Dibujo.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFk-8sEo8DI/AAAAAAAAABY/2dczFRaJZUs/s320/Dibujo.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; Esto es, tomamos el punto medio del segmento de recta determinado por &lt;i&gt;p &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;q&lt;/i&gt;, que necesariamente cumple la relación señalada. Este punto medio es, como se ve claramente, otro número racional, y reiterando este argumento podemos construir tantos números racionales como queramos entre &lt;i&gt;p &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;q&lt;/i&gt;.&amp;nbsp;&amp;nbsp; c.q.d.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Visto esto, vamos a ver que el &lt;i&gt;orden de infinitud &lt;/i&gt;del conjunto de los números racionales es el mismo que el de los números naturales, es decir, usando la terminología técnica del artículo anterior, que podemos emparejar las filas de ambos conjuntos de pollos sin que ninguno quede descolgado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Alguien podría decir: "Está bien, podría aceptar que los conjuntos de los números enteros y los números naturales tienen el mismo &lt;i&gt;orden de infinitud&lt;/i&gt;, aunque me resulta raro que pueda ocurrir &lt;i&gt;semejante cosa.&lt;/i&gt; Pero, señor mío, ¿¿cómo puede sostener &lt;i&gt;seriamente&lt;/i&gt; que el conjunto de los números racionales pueda ser igual de "grande" que el de los naturales si, por ejemplo, entre el 1 y el 2 ya tenemos infinitos?? Está usted sin duda intentando embaucarme".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Es natural que alguien pensara algo así, y para eso se hicieron las demostraciones. Como vimos en el artículo anterior, se trata de dar una regla concreta que permita emparejar los elementos de ambos conjuntos mediante &lt;i&gt;correspondencia biyectiva&lt;/i&gt; (emparejar las dos filas de pollos que desfilan, sin que sobre ni falte ninguno). En este caso apelaremos de nuevo al genio de Cantor para que nos muestre cómo podemos emparejar debidamente ambos conjuntos. Se trata en este caso del llamado &lt;b&gt;argumento diagonal&lt;/b&gt;, que podemos explicar de manera gráfica. Veamos la siguiente imagen:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.epsilones.com/imagenes/historia/cantor-racionales.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://www.epsilones.com/imagenes/historia/cantor-racionales.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Lo que hemos hecho ha sido ordenar todos los posibles números racionales positivos, de manera que podamos recorrerlos todos sin temor a dejarnos ninguno por el camino. De esta forma, y siguiendo el trazado recorrido por la flecha, a cada número racional le asociamos un número natural,&amp;nbsp; quedando así todos emparejados. Como puede observarse, el por qué de la denominación del razonamiento es fácil de deducir. El hecho de que haya fracciones equivalentes no supone ningún problema: podemos tachar todas las demás una vez que tengamos una de ellas, y la flecha sigue el mismo recorrido "saltando por encima" de esa fracción. Por ejemplo, el 2/2 es equivalente al 1/1, pero podemos tachar el 2/2, el 3/3,&amp;nbsp; ... etc sin que ello suponga ninguna alteración en los emparejamientos (simplemente, no lo contamos). De manera análoga podemos incluir en esta numeración a las fracciones negativas y el número 0, con lo cual nos quedan las dos filas de pollos emparejadas por correspondencia biyectiva. En suma, el conjunto de los números naturales y el conjunto de los números racionales tienen el mismo &lt;i&gt;cardinal de infinitud &lt;/i&gt;que, como ya señalamos en el artículo anterior, es &lt;/span&gt;&lt;img alt="\aleph_0" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/b/e/4/be4c703ed73456618ed283b892c6715a.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Sorprendidos? El que no podamos contar los pollos no es obstáculo para que sepamos quién tiene más, como ya hemos explicado... La barrera más complicada de superar es la de la intuición surgida de la experiencia cotidiana.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.fotonatura.org/galerias/fotos/usr11714/infinito.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="216" src="http://www.fotonatura.org/galerias/fotos/usr11714/infinito.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Me da la sensación de que ha sido mucha matemática por hoy... ¡A fin de cuentas estamos de vacaciones! En el siguiente y último artículo veremos que, finalmente, existe un conjunto infinito &lt;i&gt;de mayor orden&lt;/i&gt; que el de los números naturales (¿ya comenzabais a dudarlo?), y éste es el conjunto de los números reales, denotado por &lt;/span&gt;&lt;img alt="\mathbb{R}" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/6/9/a/69a45f1e602cd2b2c2e67e41811fd226.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Para finalizar (no todo va a ser trabajo) os dejo con un interesante vídeo en el que aparece uno de las piezas más divertidas de la obra de J.S. Bach: se trata del llamado &lt;i&gt;"Canon Cancrizans"&lt;/i&gt;, (Crab Canon, o&amp;nbsp; Canon Cangrejo). La peculiaridad de este canon, que aparece explicada visualmente, radica en que la línea melódica del acompañamiento es exactamente la línea melódica principal, pero ejecutada de derecha a izquierda. Además, el autor expone una curiosa animación que muestra una cierta analogía con la famosa banda de Möbius.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="364" width="445"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xUHQ2ybTejU&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x3a3a3a&amp;amp;color2=0x999999&amp;amp;border=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/xUHQ2ybTejU&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x3a3a3a&amp;amp;color2=0x999999&amp;amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="445" height="364"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-7399561478729163142?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/7399561478729163142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/contando-pollos-ii-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/7399561478729163142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/7399561478729163142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/contando-pollos-ii-parte.html' title='Contando pollos (II parte)'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFk-8sEo8DI/AAAAAAAAABY/2dczFRaJZUs/s72-c/Dibujo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-8381459580650372005</id><published>2010-08-04T03:16:00.011+02:00</published><updated>2010-09-10T16:30:45.023+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carroll'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alicia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matemáticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lewis'/><title type='text'>La lógica del juego</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El 25 de Junio de 1857, un joven matemático llamado Charles Lutwidge Dodgson se encontraba en su habitación del Christ Church, escuchando los ecos de un baile celebrado en el salón. En ese momento escribió un poema a modo de acróstico, cuya estrofa más conocida es la que sigue:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¿Qué me importa a mí ese jolgorio,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;si mi mente está llena de potencias y quebrados?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Es evidente que este matemático sabía divertirse. Pero que se trataba de un profesional serio tampoco puede negarse, a juzgar por los títulos de algunas de sus obras, entre los que destacan: &lt;i&gt;"Fórmulas de trigonometría en el plano"&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;"Notas sobre los dos primeros libros de Euclides"&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;"Guía del estudiante de matemáticas"&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;"Tratado elemental sobre determinantes"&lt;/i&gt;. Excitante, ¿no es cierto? Además de estas obras de carácter académico, se dedicó también a diversos aspectos de la matemática recreativa, exponiendo numerosos problemas de ingenio, así como diversos juegos y métodos mnemotécnicos para recordar fácilmente largas retaílas de fechas y cifras. Se trataba de un intelectual de la Inglaterra victoriana del S. XIX, gran aficionado a la fotografía y a los paseos en barca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El paciente lector que no haya empezado este artículo por el final se preguntará seguramente:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;"¡Bueno! ¿Y quién demonios era?&lt;/span&gt;"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Quizás podamos ayudarle a aclarar sus ideas citando algunas de las obras, de índole no matemática, por las que es más conocido: &lt;i&gt;"La caza del Snark"&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;"Silvia y Bruno"&lt;/i&gt; y, especialmente, &lt;i&gt;"Alicia en el país de las Maravillas"&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;"A través del espejo"&lt;/i&gt;. Hablamos, como ya os podréis figurar, de Lewis Carroll, autor que sigue fascinando a niños y adultos con su pasión por los juegos y la lógica. Resulta fascinante recorrer sus libros y descubrir en cada nueva lectura ocultas alusiones a diversos aspectos de las matemáticas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El hombre tímido, algo sordo y tartamudo que se dedicaba a dar clases de matemáticas a jóvenes estudiantes durante el día, se transformaba durante sus largas noches en vela en un atrevido e ingenioso cuenta-cuentos. Las inocentes historias contadas a las hermanas Liddell durante un paseo en barca se convertían en delirantes aventuras en un mundo subterráneo más allá de la lógica y lo irracional. Es justamente esta antítesis, que algunos autores llegan a calificar de "desdoblamiento de la personalidad" (lo cual yo considero quizás algo exagerado), uno de los aspectos que más han fascinado de la personalidad de Carroll/Dodgson. Y sin embargo, cuando hablamos de ella, muy pocas personas conocen la faceta seria que servía en cierto modo de "tapadera" al irreverente matemático. Al leer una biografía suya, las matemáticas y los juegos se entrelazan de tal modo que pasan a ser casi indistinguibles: podemos aprender lógica deduciendo que "ninguna golosina deliciosa es perjudicial", adivinar números imposibles, encriptar mensajes con matrices o construir con un pañuelo un recipiente que contenga el universo entero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Me gustaría animar a los lectores que quieran aprender y disfrutar algo más con esta faceta de Lewis Carroll, tan importante para comprender su obra literaria, recomendándoles un excelente libro publicado por la editorial Turner titulado &lt;i&gt;"Lewis Carroll en el país de los números". &lt;/i&gt;Su autor, Robin Wilson, ha llevado a cabo un exhaustivo trabajo de documentación y recopilación de datos, que incluyen numerosos artículos poco conocidos del autor, así como problemas, juegos y pasajes de sus obras; todo ello hilvanado con gran maestría y narrado con un estilo agradable y distendido, haciendo de esta biografía una obra amena incluso para aquellos lectores que no suelan tratar con matemáticas (yo diría que es amena &lt;i&gt;especialmente&lt;/i&gt; para ellos).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Para concluir este pequeño artículo y aportar pruebas que avalen mi tesis, me gustaría exponer dos "perlas" que me han parecido especialmente interesantes, y que suelen aparecer en la mayoría de libros dedicados a Lewis Carroll. La primera de ellas es el siguiente poema, a él atribuido:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;I often wondered when I cursed,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Often feared where I would be&amp;nbsp; -&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; Wondered where she´d yield her love&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;When I yield, so will she,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;I would her will be pitied!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Cursed be love! She pitied me...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;(A menudo me preguntaba, cuando renegaba&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;muchas veces temía por dónde andaría...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Me preguntaba cuándo llegaría a amarme,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;si me rindo, también cederá ella.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¡Ojalá su voluntad fuera respetada!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¡Maldito sea el amor! Ella me compadecía...)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Quizá parezca insulso a primera vista, pero... ¿Habéis probado a leerlo palabra por palabra de arriba a abajo, por columnas, además de de izquierda a derecha, por filas? ¡Es el mismo poema!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Para finalizar, expongo brevemente el método inventado por Lewis Carroll para adivinar, dada una fecha numérica (por ejemplo 9/02/1991), el día de la semana en el que sucedió. Hay que remarcar que este método sólo funciona para fechas posteriores a la corrección del calendario gregoriano en 1582:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;b&gt;Método de Carroll para averiguar el día de la semana&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;b&gt;en que cae cualquier fecha&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;1º.- Dividir la fecha elegida en &lt;b&gt;cuatro &lt;/b&gt;partes, es decir, la cifra que representa los siglos, el número del año del siglo correspondiente, el mes y el día del mes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;Ejemplo: si la fecha es 18 de Septiembre de 1783, la descomponemos en: 17&amp;nbsp; |&amp;nbsp;&amp;nbsp; 83&amp;nbsp;&amp;nbsp; |&amp;nbsp;&amp;nbsp; 9&amp;nbsp; |&amp;nbsp;&amp;nbsp; 18&amp;nbsp; |&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;2º.- Calcular las cuatro operaciones siguientes, sumándolas, sea cual sea el resultado, al total de las operaciones ya calculadas. Cuando algún resultado, o el total, sea superior a 7, &lt;b&gt;dividir &lt;/b&gt;por 7 y memorizar tan sólo el &lt;b&gt;resto&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;- En la cifra indicativa del siglo: dividirla por cuatro, restar de 3 el resto y multiplicar el resultado por dos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;Ejemplo: 17 dividido entre 4 nos da un resto de 1; si restamos 1 de 3, nos queda 2, que multiplicado por 2 nos da 4.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;- &lt;/i&gt;En la cifra indicativa del año: sumar el número de docenas, el sobrante, y el número de cuatros que tenga el sobrante.&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;Ejemplo: 83 es igual a 6 docenas más 11; si sumamos ambas cantidades nos da 17, más 2 (11 = 4 + 4 + 3 , hay 2 cuatros), 19, es decir (dividiendo por 7), resto 5. Total: 9, es decir, 2 (resto de dividir nuevamente por 7).&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;- &lt;/i&gt;En el mes: si comienza o finaliza por vocal &lt;b&gt;en inglés&lt;/b&gt;, restar de 10 la posición numeral que ocupa en el año. Esta cifra, más el número de días de dicho mes, nos dará el numeral del mes &lt;b&gt;siguiente.&lt;/b&gt; El numeral para Enero es el 0; para Febrero o Marzo (tercer mes) es el 3; para Diciembre (duodécimo mes) es el 12.&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;Ejemplo: El mes de Agosto es el mes 8, de modo que si restamos 10 - 8 = 2. Por tanto el numeral de Septiembre será 2 + 31 (número de días de Agosto) = 33, es decir, 5 (resto de dividir por 7).&amp;nbsp; Sumándolo al resultado anterior nos queda 2 + 5 = 7, es decir, 0.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;- &lt;/i&gt;En el día: es exactamente el día del mes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Si la fecha corresponde a Enero o Febrero de un año bisiesto, habremos de rectificar la cifra así obtenida restándole 1 (añadiendo antes 7 si el total fuese 0). Hay que recordar que todos los años divisibles por 4 son bisiestos, a excepción de aquéllos que marcan el inicio de cada siglo, que &lt;b&gt;no sean divisibles por 4&lt;/b&gt;. Por ejemplo, 1800 no es bisiesto pero 2000 sí lo es.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El resultado final nos dará el día de la semana, habida cuenta de que el domingo es el 0, el lunes es el 1, y así sucesivamente.&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt;Ejemplo: 18 nos da 4, que sumado al resultado anterior nos da 0 + 4 = 4. Respuesta: Jueves&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Podéis creerlo o no, pero Lewis Carroll afirmaba que la cuenta mental le llevaba unos 20 segundos después de cierta práctica. Yo le rondo los 30 o 40 después de hacerlo varias veces.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¡Sed lógicos, y sed felices!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-8381459580650372005?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/8381459580650372005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/la-logica-del-juego.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/8381459580650372005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/8381459580650372005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/la-logica-del-juego.html' title='La lógica del juego'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-6974969350384592000</id><published>2010-08-03T12:41:00.002+02:00</published><updated>2010-08-03T12:43:45.812+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='infinito'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cardinales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cantor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matemáticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='infinitud'/><title type='text'>Contando pollos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7YZGRxxWddc/SadBsZ9lH6I/AAAAAAAAAR4/ZKXo1dPFeFQ/s1600/pollito+pi.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="153" src="http://4.bp.blogspot.com/_7YZGRxxWddc/SadBsZ9lH6I/AAAAAAAAAR4/ZKXo1dPFeFQ/s200/pollito+pi.png" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Una pregunta aparentemente banal - ¡cómo nos gusta a los matemáticos esa palabra! - que podría ocurrírsele a uno es la siguiente: ¿cómo contarán los pollos en una tribu cuyo sistema de numeración se reduzca a 1, 2, infinitos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Supongamos que un explorador interesado en las costumbres de los Araguamaneos del sur llegara a su tribu con la intención de que le explicaran la estructura jerárquica del poblado. Ellos le responderían que el respeto tributado a cada núcleo familiar depende del número de pollos que poseen, por ser una medida de la capacidad económica de cada familia (se trata de un sistema que pronto desembocará en el capitalismo más feroz). Hasta este punto, todo resulta más o menos aceptable - excepto para algún sector comunista, pero esto es otra historia. El problema radica en que los habitantes del poblado jamás se han visto en la situación de contar más allá del número 2; vamos, que ni se plantean qué pueda haber más allá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Sorprendido por este hecho, nuestro explorador les pregunta cómo es posible que sepan cuál de dos familias tiene más pollos en el caso de que ambas posean más de 2 - cosa que en familias de clase media-alta ocurre en numerosas ocasiones. El chamán de la tribu, encargado de las cuestiones científicas (ahora se explica por qué no cuentan más allá de 2), le explica a nuestro atónito explorador el sistema que utilizan: cada familia coloca a sus pollos en fila india, de manera que las dos filas desfilen emparejadas por la puertecita del corral. En el momento en que los pollos de una de las dos familias se acaben, la fila correspondiente dejará de pasar por la puertecita del corral, y la otra continuará desfilando. De ese modo, la familia cuyos pollos hayan quedado desparejados será, como resulta lógico, la que más pollos tiene.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Y todo este rollo patatero, ¿por qué?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.scientific-web.com/en/Mathematics/Biographies/images/GeorgCantor01.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://www.scientific-web.com/en/Mathematics/Biographies/images/GeorgCantor01.jpg" width="136" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Georg Cantor (1845-1918)&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;La respuesta es algo más profunda de lo que podría pensarse en un principio. Hemos de remontarnos al último cuarto del S. XIX, más concretamente a 1874, año en el que aparece el primer trabajo del matemático Georg Cantor sobre teoría de conjuntos, hoy en día considerada la base de las matemáticas modernas. En su estudio de las magnitudes infinitas, que en esencia son tratadas como &lt;i&gt;conjuntos infinitos&lt;/i&gt;, Cantor va a introducir una noción revolucionaria: los &lt;i&gt;cardinales transfinitos. &lt;/i&gt;Este nuevo concepto sacude todos los cimientos intuitivos de nuestra experiencia cotidiana, puesto que afirma que existen infinitos "mayores" que otros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;**** Punto crítico de desbandada general; rogamos por favor&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;mantengan la calma y continúen leyendo detenidamente ****&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Vamos a utilizar la amena historia anterior para intentar aclarar qué significa que un infinito sea "mayor" que otro. Comenzando por el principio: llamamos &lt;i&gt;&lt;b&gt;cardinal de un conjunto&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; al número de elementos que contiene dicho conjunto. Hasta aquí bien, pero claro, ¿cuál es el cardinal de los conjuntos que son infinitos, y cómo podemos compararlos, si ni siquiera podemos contarlos? Aquí entra en juego el concepto de cardinal transfinito introducido por Cantor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;De todos los conjuntos de números infinitos con los que tratamos, podemos aceptar sin mucha dificultad que el más reducido de todos es el de los &lt;i&gt;números naturales&lt;/i&gt;, denotado por &lt;/span&gt;&lt;img alt="\mathbb N" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/3/e/6/3e6f4b03d0dcc31ad09e023075585def.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;, con los que estamos habituados a tratar:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, ..........&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El cardinal transfinito de este conjunto se denomina &lt;/span&gt; &lt;img alt="\aleph_0" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/b/e/4/be4c703ed73456618ed283b892c6715a.png" /&gt; &lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;(es decir, "aleph sub-cero"), y es el más pequeño posible. Ahora, recordando las enseñanzas del chamán de la tribu, vamos a establecer un método efectivo de comparación con otro conjunto infinito, haciendo que sus elementos desfilen emparejados en dos filas indias, exactamente igual que con los pollos (el término técnico en matemáticas para este emparejamiento se denomina &lt;b&gt;&lt;i&gt;correspondencia biyectiva&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¡Dicho y hecho! Tomemos un conjunto infinito distinto, el de los &lt;i&gt;números enteros &lt;/i&gt;o &lt;/span&gt;&lt;img alt="\mathbb{Z}" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/0/b/1/0b100eeff3848a15dbb46291e7fe52ad.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;, que como ya sabemos son los de la forma:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;........, -3, -2, -1, 0, 1, 2, 3, .........&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Aparentemente uno podría pensar que este conjunto es evidentemente mayor que el de los números naturales, puesto que éstos están contenidos en él. Sin embargo, y contra toda intuición, vamos a "emparejar" ambos conjuntos y veremos que "ningún pollo queda descolgado":&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Asociemos al número 0 (de los números enteros) el número 1 (de los números naturales). Al número 1 (de los números enteros) le corresponderá el número 2 (de los números naturales); al número -1 (de los números enteros) le corresponderá el número 3 (de los naturales), y así sucesivamente, como muestra la imagen siguiente:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://mate.cucei.udg.mx/matdis/2ind/enteros.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="120" src="http://mate.cucei.udg.mx/matdis/2ind/enteros.gif" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Observamos que, por muchos pollos que hagamos desfilar por la puertecita del corral, todos seguirán emparejados, sin que ninguno de ellos pueda quedar descolgado. Acabamos de demostrar que ambos conjuntos tienen el mismo cardinal transfinito, que es, como ya hemos visto, &lt;/span&gt; &lt;img alt="\aleph_0" class="tex" src="http://upload.wikimedia.org/math/b/e/4/be4c703ed73456618ed283b892c6715a.png" /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;En este momento surgen algunas cuestiones, que resolveremos en un futuro artículo (si vemos que éste ha tenido aceptación):&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;- ¿Qué ocurre con los demás conjuntos de números: los racionales, los reales...?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;- ¿Qué conjuntos infinitos son "más grandes" que el de los números naturales?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;- ¿Hay más números pares positivos que números naturales?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;- ¿Cómo es que un chamán de una tribu se maneja mejor con conjuntos infinitos que algunos catedráticos de matemáticas alemanes del S. XIX, a juzgar por la mala aceptación de las teorías de Cantor?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¡Hasta el infinito, y más allá!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-6974969350384592000?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/6974969350384592000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/contando-pollos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/6974969350384592000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/6974969350384592000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/contando-pollos.html' title='Contando pollos'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7YZGRxxWddc/SadBsZ9lH6I/AAAAAAAAAR4/ZKXo1dPFeFQ/s72-c/pollito+pi.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-6408763114029213287</id><published>2010-08-02T18:54:00.013+02:00</published><updated>2010-08-03T12:53:10.209+02:00</updated><title type='text'>El hombre</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;I.Veni&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando recobró el conocimiento, se encontró tendido boca arriba en la oscuridad más absoluta. Debía de haber estado aletargado durante mucho tiempo, pero a pesar de ello sus ojos no parecían haberse acostumbrado a la falta de luz, y por más que se esforzara no podía llegar a atisbar los límites de la habitación donde se encontraba. Estiró sus extremidades en todas direcciones, más para cerciorarse de las dimensiones de su celda que para desentumecerse, y se tranquilizó al comprobar que, al menos, no estaba encajonado del todo. Entornando los ojos, miró a su alrededor intentando captar alguna señal de luz que le permitiera distinguir puertas o ventanas, pero todo estaba sumido en la negrura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;“¿Cómo he llegado hasta este lugar?”, se preguntó incorporándose asustado, “¿Quién me ha encerrado aquí y por qué?”. Sentado en cuclillas con las palmas de las manos apoyadas sobre el suelo, pudo sentir que se trataba de una superficie lisa y fría, como de mármol pulido. Esto le reconfortó, sin que él mismo supiera por qué. De alguna manera, parecía como si todos los recuerdos que había tenido en su vida relacionados con ese tacto agradable le condujeran inconscientemente a algo positivo, aunque él no pudiera acordarse con precisión de ninguna situación en particular. No obstante, esas sensaciones no eran del todo satisfactorias, pues no daban explicación alguna de su situación ni de lo que iba a sucederle. “A fin de cuentas”, reflexionó mientras deslizaba la mano por el suelo, “no es costumbre fabricar mazmorras de mármol pulido”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Se levantó lentamente, temeroso de comprobar la altura real a la que se encontraba el techo de su habitación, pues todo lo andado hasta ese momento podía desvanecerse en caso de que éste no fuera lo suficientemente alto como para poder ponerse de pie. Con un inexplicable sentimiento de gratitud, comprobó que no sólo podía erguirse completamente sin dificultades, sino que también era capaz de estirar completamente sus brazos hacia arriba sin encontrar oposición. Satisfecho, miró desafiante a su alrededor, como intentando sorprender a las paredes que sin duda alguna le rodeaban antes de que éstas le descubrieran a él. Sin embargo, por más que observara, la habitación sólo le transmitía una sensación de infinitud muy desagradable y opresiva. Al no encontrar ningún rincón que le sirviera de refugio, el instinto le hizo permanecer inmóvil donde se encontraba, con esa sensación de vértigo que produce no conocer los límites de una estancia oscura. Poco a poco fue bajando hasta volver a la situación anterior, colocándose en cuclillas, esta vez con los brazos rodeando sus piernas para intentar protegerse de ese espacio tan horriblemente inmenso e inabarcable. Todo lo que sentía era un indignante contraste entre cercanía y lejanía, fruto del desconocimiento y la inseguridad. Aquella cárcel no era una cárcel normal, ni siquiera de mármol. Aquella cárcel era de aire.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;Tras unos minutos que a él le parecieron horas, comenzó a reflexionar sobre las causas y las consecuencias de su reclusión, así como sobre las posibles dimensiones de la habitación donde se hallaba. No conocer dónde se encontraba le agobiaba a cada instante, pero la imposibilidad de apoyarse en una pared le resultaba aún más insoportable. El riesgo de que alguien hubiera colocado algún tipo de trampa a su alrededor aprovechando la oscuridad que le envolvía le impedía moverse, y poco a poco fue sintiéndose más y más nervioso, con esa sensación de vacío en el estómago que experimentamos cuando no sabemos a qué nos enfrentamos. La exploración de su entorno inmediato le había proporcionado seguridad en sus actos mientras la había llevado a cabo, pero la inactividad a la que se había visto obligado inmediatamente después le había hecho sentir de nuevo y con más claridad su propia impotencia, lo absoluto de su ignorancia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Observando con inquietud lo impenetrable, se dio cuenta de que ni siquiera podía distinguir sus propias manos en la oscuridad. Parecía como si todo a su alrededor quisiera asfixiarle lentamente, invadiendo su cuerpo, cerrando muros en torno a él como una niebla de acero implacable. En ese momento, una terrible expresión de terror desfiguró su cara y sus miembros y todo su cuerpo comenzaron a agitarse de manera incontrolable. Gimiendo y suspirando, se tapó la cara con las manos temblorosas. Había tomado conciencia de su propia soledad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;II. Vidi&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al volver en sí, se encontró de nuevo tumbado en el frío mármol, completamente quieto. No soplaba viento, y la atmósfera era fría y seca, como la de una cripta. Sentándose de nuevo, esta vez con las piernas cruzadas, abrió los ojos y miró hacia arriba. ¡Cuál sería su sorpresa cuando vio un pequeño punto luminoso justo encima de su cabeza! Levantándose de un salto, se frotó los ojos para asegurarse de que había visto bien. “¿Cómo es posible que no me haya percatado antes? Estoy seguro de que hace un momento no había ninguna luz allí arriba”. Envalentonado por su descubrimiento, comenzó a tantear a su alrededor con pies y manos para cerciorarse de que no había desniveles ni agujeros, y así avanzó unos metros. De repente observó otros tantos puntitos luminosos alrededor del primero, que hacían la oscuridad reinante algo más soportable. Mirando continuamente en dirección a las lucecitas, avanzó un par de metros más y comprobó que, a medida que caminaba, iban apareciendo más puntos de luz en una bóveda aparentemente muy lejana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Caminando con cuidado y tanteando continuamente, comenzó a darse cuenta de que no había palacio alguno cuyo salón de fiestas fuera comparable en extensión a aquella sala, y concluyó que debía estar al aire libre o dentro de un recinto inmenso, a la merced de algún retorcido bromista que había querido gastarle una broma muy pesada. Los puntos de luz, cuyo número era ya considerable, comenzaban a aportar algo de claridad al lugar, aunque éste era todavía inabarcable por los sentidos. “No puedo entender dónde me he metido, ni qué crimen he debido cometer para llegar a esta situación, y como siga andando sin rumbo acabaré perdiéndome, pero; ¿Qué puede importar eso, si ni siquiera sé dónde están los límites de este lugar?”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Miró nuevamente a su alrededor, y observó sorprendido que los puntos que guiaban su camino en la oscuridad formaban un patrón claro, como una amplia curva luminosa que iba encendiéndose sin cesar. Uno tras otro aparecían nuevos destellos repentinos, y en un momento dado, para su asombro, observó que la curva descrita era cerrada. “Podría ser una elipse, o incluso una circunferencia, por la forma que parece tener. Quizás se trate del límite de esta gigantesca habitación”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;¿Lo sería realmente? Un rápido vistazo le hizo detenerse en una silueta, parcialmente iluminada, situada en lo que parecía ser el centro de la sala. “¡Al fin, un punto desde el que puedo orientarme!”, pensó. Sin tenerlas todas consigo, avanzó pesadamente en la penumbra, acercándose lentamente hacia el objeto, que cada vez se hacía más y más grande. No cesaba de tantear el suelo sobre el que pisaba, para estar seguro de que no hubiera algún desnivel o - ¿quién sabe? – Quizás un pozo sin fondo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El objeto que acaparaba su atención era, como él vio claramente, una gigantesca columna de aspecto amenazador y asombroso diámetro. Hacia la mitad de su altura se podían observar dos pronunciados resaltes, uno más ancho que el otro, así como un tercero en lo que parecía ser su parte superior. Aquel portentoso monumento le recordó a un tótem gigantesco, pero era imposible que una fuerza humana pudiera haber levantado sobre la tierra una figura así, construida al parecer de una sola pieza. Aquello debía de haber yacido sobre esa llanura desde el principio de la creación, sin ninguna duda. El color de aquel titán parecía gris, y sorprendentemente, descubrió que su tacto era parecido al del metal. La solemnidad de semejante coloso era indescriptible, y él tuvo la certeza de que, definitivamente, no se encontraba en ninguna mazmorra. El silencio sepulcral que le rodeaba seguía siendo total, o al menos ésa era la sensación que tenía, arrebatado en su contemplación del titán que tenía enfrente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De repente, un zumbido monótono apartó sus pensamientos de la columna. “¿Acaso se está abriendo una puerta? Por la magnitud del ruido, deberían ser inmensas.” Tras acostumbrarse al nuevo sonido, cuyo ritmo juzgaba al principio informe, distinguió claramente una pauta regular y espaciada, que le pareció similar al de los golpes dados por el capataz en una galera. El eco era furioso, como el de un gigantesco látigo restallando, y la uniformidad de los golpes era tan grande que sobrecogía. “No puede haber nadie capaz de parar algo así, ese sonido es indudablemente el del destino”. Comenzó a pensar en la posibilidad de que estuviera muerto, pero desechó rápidamente semejantes pensamientos. Aquello no era un sueño, no podía serlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;III. Vici&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Absorto como estaba en el sonido que no parecía tener fin – ¿acaso&amp;nbsp; habría tenido un comienzo? – no se dio cuenta de que una enorme silueta, surcando el aire, se iba acercando a él, muy por encima del lugar donde se hallaba. Aterrado, miró hacia arriba en el último momento, cuando la gigantesca sombra ya se encontraba sobre él. Se cubrió la cabeza con las manos, arrojándose al suelo, y en esa posición permaneció hasta percatarse de que nada había pasado. Alzando de nuevo la vista, vio que la sombra, un aspa gigantesca que apuntaba a las lucecitas, se alejaba de él a grandes sacudidas, acompañado por los retumbantes golpes. Sencillamente, no podía creerlo, pero el que pudiera o no le era completamente indiferente a la poderosa silueta, la cual finalmente rodeó la columna y volvió a su posición inicial, sin detenerse. Mirando de nuevo al gigantesco tótem, observó que el aspa estaba conectada a la parte superior, donde se encontraba el ensanchamiento que había observado antes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sudoroso y temiendo lo peor, rodeó corriendo la columna. Jadeando, los tremendos golpes ¡bum… bum… bum! Le parecían irse deteniendo progresivamente, pero eso tan sólo era una sensación provocada por su estado de ansiedad. Cada zancada que daba le dolía como una puñalada en el corazón, y no podía dejar de correr al ritmo de los golpes ¡bum… bum… bum!. Los pensamientos se agolpaban en su cabeza, cruzándose desordenados. No podía suceder lo que él temía, porque era absurdo, y porque sencillamente no podía ser, o al menos eso pensaba él, pero, ¿pensaba…? – ¿O tan sólo corría? Las respuestas le llegaban a la mente, y él tan sólo añoraba el momento en que únicamente había habido preguntas. Se detuvo, el rostro desencajado, y se cayó de rodillas con las manos cubriendo su rostro. Gritaba y lloraba, y sus lágrimas se mezclaban con el sudor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En ese momento amaneció. Y al siguiente instante, se hizo mediodía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Deslumbrado por la cegadora luz que le envolvía, no pudo soportarla y tras intentar mirar arriba, volvió a cubrirse la cara con las manos. Un gigantesco rostro, mayor que todo lo que él podía haber imaginado, le miraba con benevolencia – o eso le pareció a él – cuando por fin pudo alzar la vista. Era la personificación de todo lo que él creía que era bueno, eterno y hermoso. Bajando la cabeza, observó dos aspas por debajo de la que había visto antes. La primera era un poco más corta que la que se movía, y la tercera, aparentemente inmóvil, era la más pequeña de las tres. Todas tenían su origen en los resaltes de la poderosa columna central, gris metalizado. Cada resalte era el principio - ¿o el final? – de cada aspa. El ritmo, invariable, le resultaba familiar. El lugar donde se encontraba se trataba, sin ninguna duda, de una enorme estancia circular con el suelo de marfil sobre el que, al pie de las paredes, aparecían trazados en orden los números del 1 al 12. Entre el gigantesco rostro y él había una cubierta acristalada, plana, de bastante grosor, que abarcaba toda la superficie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Los golpes continuaban, rítmicos, sin cesar, a medida que la enorme aguja - la más larga de todas - continuaba su carrera circular. A cada golpe, ésta daba un paso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;“¿Estoy en el cielo, Dios mío? ¡Por favor, respóndeme!”, gritó, con una voz más potente que los golpes rítmicos. ¡tic..., tac..., tic..., tac...! A los cuatro segundos, uno por cada golpe, se oyó con una voz maravillosa, ensordecedora, pero más armónica de lo que él podría haber imaginado jamás - o al menos eso le pareció a él:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¡Pero qué tarde es, las tres y veinte! Y mi mujer esperándome en casa…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 13pt;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El bello transeúnte se guardó el reloj de cuerda en el bolsillo, y con raudo paso se encaminó, el maletín bajo el brazo, hacia su casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-6408763114029213287?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/6408763114029213287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/el-hombre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/6408763114029213287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/6408763114029213287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/el-hombre.html' title='El hombre'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-9061861596606000455</id><published>2010-08-02T16:27:00.000+02:00</published><updated>2010-08-02T16:27:50.169+02:00</updated><title type='text'>Pequeño inciso informativo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;¡Bueno! Después de inaugurar el blog y de haberme estrenado al fin, uno ya se siente un poco más seguro acerca de qué hacer con esta herramienta y, si bien sigue sin haber un objetivo claro, al menos hemos echado a andar hacia alguna dirección - lo cual no es poco decir.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El motivo de esta pequeña entrada es simplemente informar a los lectores que se hayan preguntado el motivo de citar tan extensamente a Schiller en la columna de la derecha de mi intención de exponer una reseña de los autores que vaya leyendo este verano a intervalos de tiempo regulares (aproximadamente 10 días o una quincena). Espero tener tiempo de poder hacer una pequeña entrada para exponer las reflexiones que surjan acerca del libro leído, evitando como es lógico todo spoiler que pueda frustrar a futuros lectores del autor reseñado. Nunca olvidaré mi decepción cuando leí la introducción a &lt;i&gt;"Las desventuras del joven Werther"&lt;/i&gt; en la edición de Cátedra, en la que se exponía clarísimamente, como si fuera un hecho de cultura popular, el final del libro. Queridos lectores, &lt;b&gt;jamás&lt;/b&gt; leáis una introducción de un libro famoso (en especial los de Cátedra) antes de leer la historia. Para profundizar en lo leído, tiempo habrá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Saludos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-9061861596606000455?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/9061861596606000455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/pequeno-inciso-informativo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/9061861596606000455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/9061861596606000455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/pequeno-inciso-informativo.html' title='Pequeño inciso informativo'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-1607385318062019285</id><published>2010-08-02T14:38:00.014+02:00</published><updated>2010-08-04T17:17:15.408+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='demostración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hofstadter'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='composición'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matemáticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='teorema'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bach'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='musica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barroco'/><title type='text'>Ein musikalisches Opfer (A musical offering)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;En "Gödel, Escher, Bach", la obra más conocida de Douglas R. Hofstadter, el autor muestra en un pasaje especialmente afortunado el paralelismo existente entre una pieza de música clásica y una demostración matemática. En concreto, el puente que relaciona unos elementos con otros es, en palabras del autor, "el sentido matemático de la tensión, íntimamente relacionado con su sentido de la belleza".&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: right; margin-left: 1em; text-align: right;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.free-scores.com/IMG/ceciliovittar/ceciliovittar_20080915114954.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://www.free-scores.com/IMG/ceciliovittar/ceciliovittar_20080915114954.JPG" width="273" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Johann Sebastian Bach (1685-1750)&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Esta tensión se puede sentir, al escuchar una pieza musical, en las progresiones armónicas que nos permiten saber cuál es la tonalidad de la obra, sin llegar a resolverla. En el caso de la demostración matemática, la tensión es provocada al adentrarse en la lectura de los razonamientos, los cuales se alejan cada vez más de los postulados iniciales, sin que veamos exactamente cuál será, finalmente, la "resolución". Así mismo, tenemos también momentos de "respiro" tanto en la obra musical como en la demostración: en una pieza de tipo AABB se "arriba a una resolución momentánea, aun cuando no se haga en la nota tónica". En el ámbito matemático, haríamos referencia a los resultados intermedios conocidos como "lemas" - pruebas de menor profundidad que son utilizados en el cuerpo principal de la demostración.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;En uno y otro caso, la sensación que tiene el oyente/lector es la de alguien que emprende un viaje por un camino, dejándose llevar, sin saber hacia dónde se dirige. En la pieza musical, el punto de partida es la nota tónica, mientras que en la demostración se trata de las hipótesis iniciales. A medida que la pieza avanza, el oyente avezado puede intuir con mayor o menor dificultad hacia dónde se encaminan los pasos, y de qué forma va a concluir el viaje. El matemático que lee una demostración no necesita ninguna información añadida, puesto que el final de la prueba debe ser exactamente el enunciado que se pretende demostrar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://admin.twopennies.net/photos/uncategorized/gh_hardy.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://admin.twopennies.net/photos/uncategorized/gh_hardy.jpg" width="168" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;En ambas creaciones existe un momento en el cual se tiene la sensación de que nos encaminamos indudablemente hacia la conclusión. En casi todas las demostraciones - o al menos, diría Hardy, en las "elegantes" - existe una idea fundamental alrededor de la cual se estructura toda la prueba y, al llegar a ese paso crucial (la llamada muchas veces "idea feliz") , el matemático siente un profundo escalofrío de admiración y de complacencia estética. Es en ese instante cuando vemos la luz al final del túnel y, al igual que ocurre en el desenlace de la tensión musical, nos lanzamos ávidamente a disfrutar de cada uno de los pasos siguientes,&amp;nbsp; sabiendo que toda la obra está ya en nuestras manos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&amp;nbsp;En mi opinión, no existe una obra mejor que la de Johann Sebastian Bach para exponer con claridad este paralelismo tan íntimo. A veces se suele objetar que, si uno quiere buscar la apariencia matemática en un tema musical, lo mejor es remitirse a los compositores del clasicismo o, incluso, a los de la segunda escuela vienesa, quizás por su sobriedad o por su estricta adhesión a unas normas formales. Sin embargo la obra del organista de Leipzig aporta, a diferencia de las arriba mencionadas, una clara e importante "distinción entre figura y fondo" ya remarcada por Hofstadter en su libro. En este caso nos referimos a la relación de tensión existente entre la línea melódica principal y el acompañamiento, que Bach supo aprovechar con total maestría para desarrollar su potente visión musical. Una de las pruebas más elocuentes en este sentido es su inmortal Canon 5 a 2 Per Tonos &lt;i&gt;"Ascendenteque Modulatione Ascendat Gloria Regis"&lt;/i&gt; (Así ascienda la gloria del rey como ascienden las modulaciones). En suma, la tesis que mantenemos es que la profusión y diversidad de líneas melódicas aparentemente independientes entre sí, pero entrelazadas con maestría para crear los efectos más sorprendentes, es esencialmente la que otorga a la obra de Bach esa profundidad de la que adolecen otros compositores posteriores, más sobrios en ese sentido. Es justamente en la extraordinaria capacidad del autor por aunar temas en apariencia tan dispares donde se manifiesta con toda claridad la profundidad estética de su proceso de creación, que se nutre evidentemente de lo formal para ir &lt;i&gt;siempre&lt;/i&gt; un poco más allá. Eso es, a mi juicio, lo extraordinario del genio de Bach.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Por esta razón creo que Bach es el más matemático de los compositores. Porque las matemáticas, al igual que sus composiciones, se nutren de lo formal para ir, &lt;i&gt;siempre&lt;/i&gt;, un poco más allá...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Aquí tenéis esta pequeña ofrenda musical. Para una descripción muy bella y completa de este maravilloso canon, remito nuevamente al libro de Douglas R. Hofstadter "Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle" pág. 12 (Ed. Tusquets 2009).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.elbuscon.es/images/portadas/9788483830246.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://www.elbuscon.es/images/portadas/9788483830246.jpg" width="130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ni-1Tru7jUk&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ni-1Tru7jUk&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x234900&amp;amp;color2=0x4e9e00" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-1607385318062019285?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/1607385318062019285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/ein-musikalisches-opfer-musical.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/1607385318062019285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/1607385318062019285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/ein-musikalisches-opfer-musical.html' title='Ein musikalisches Opfer (A musical offering)'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5416993077860674401.post-9026426141820067444</id><published>2010-08-02T09:40:00.001+02:00</published><updated>2010-08-02T15:24:32.806+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='proust'/><title type='text'>Inauguración solemne</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.eltiempo.com/100/dk100/personajes_centenario/internacionales_personaje/IMAGEN/IMAGEN-7466747-2.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://www.eltiempo.com/100/dk100/personajes_centenario/internacionales_personaje/IMAGEN/IMAGEN-7466747-2.jpg" width="248" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;El vértigo de la hoja en blanco es tanto más intenso cuanto mayor es la inseguridad respecto a nuestras capacidades. Y el primer escrito a publicar es indiscutiblemente una hoja en blanco de las peores características. Me perdonaréis que, en esta caída por la madriguera del conejo blanco - así es como me siento al iniciar esta prometedora aventura - intente aferrarme a algún saliente en la pared, o a alguna raíz que sobresalga. Este pequeño texto fue escrito hará un par de años, y puede servirme como punto de apoyo, si no para mover el mundo, sí al menos para dar los primeros pasos por el blog sin caerme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;La idea que subyace es la de escribir "a la manera de...", práctica que según parece, Marcel Proust llevaba a cabo como ejercicio literario, intentando imitar algo del estilo de otros escritores que a él le parecían interesantes. En este caso, soy yo quien intenta trasladar algo de su prosa, con mayor o menor fortuna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;b&gt;Divertimento Proustiano&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Times,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;A menudo recuerdo las tardes otoñales en las que salía a dar un paseo solitario por el parque de la Taconera. Durante toda la semana esperaba con inquietud que llegara el anhelado viernes, el cual, como antesala de un fin de semana apacible y sosegado, me brindaba la posibilidad de dedicar largas horas de la tarde a la contemplación, la meditación, y a ese placer tan grato que nos proporciona tomar decisiones tan sencillas e inocentes como “girar a la derecha por una bocacalle”, o por el contrario “seguir recto a la sombra de los árboles”, en contraposición a la gravedad y la trascendencia de las decisiones que muchas veces nos vemos obligados a tomar en nuestra vida cotidiana. Solía llevar a esos paseos algún libro conmigo, en parte por si la meditación se tornaba apatía, pero ante todo por emular a los caballeros ingleses de la época victoriana, en cuya opinión había tan sólo dos cosas que un verdadero &lt;i&gt;gentleman&lt;/i&gt; podía llevar consigo por la calle: un libro, o un melón (típica muestra del humor británico). Uno de mis acompañantes más asiduos era aquel “Tractatus Logico-Philosophicus”, del filósofo Ludwig Wittgenstein, en cuya comprensión residían en aquel momento mis esperanzas de hallar una explicación consistente de los problemas de la humanidad. Sin embargo, pocas veces lo leía al aire libre; más bien esperaba a llegar a la invariable meta de mi paseo, la tetería, para pasar algunas horas ojeándolo mientras tomaba un té restablecedor. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;Al adentrarme en el parque era como si un mundo nuevo se abriera ante mí; como si de alguna manera hubiese accedido a una puerta en el tiempo que me llevara a otro mundo. Era un sentimiento de egoísmo inocente muy placentero el que yo me imaginara, como único caminante, que el parque entero me pertenecía, y cuando me topaba con otro transeúnte no podía dejar de pensar que era él quien estaba invitado a mi fiesta en el jardín, que yo había traído el Sol y los pinos y les había ordenado que tomasen forma para el disfrute de cuantos por allí paseaban. Así es, en cierto modo, la adolescencia. El silencio y la paz del vetusto parque hacían fijarse mi atención en detalles a los que normalmente no otorgamos importancia, como la disposición de las ramas en los árboles, el tipo de semillas de cada uno de ellos, las distintas tonalidades de sus hojas o la rugosidad de sus troncos. También me era perceptible el canto de los pájaros y el lejano murmullo de una fuente juguetona, la cual, escondida entre setos y arbustos, dominaba el centro de un pequeño estanque circundado por salvias espigadas de un rojo vivo y enérgico, atrayéndome hacia sí con sus trinos y su transparente salpicar. Allí se encontraba el corazón del parque, el altar sagrado de aquel templo vegetal, baluarte inexpugnable que, orgulloso, se alzaba frente al devenir del tiempo sin importarle los evidentes signos del desgaste que, fruto del descuido y la desidia, se hacían notar por todo el jardín. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;El paseo que conducía a aquella fuentecita se hallaba franqueado por pares de columnas desnudas y enlazadas, las cuales, indiferentes ante lo que pasara fuera del recinto que delimitaban, protegían al caminante del resto del mundo. Las ramas bajas de los pinos que las rodeaban las acariciaban suavemente, llegando a veces cerca del suelo. ¡Qué deleite el ser por un momento el sumo sacerdote de aquel santuario! Podía sentir el movimiento de cada rama, de cada brizna de hierba; era capaz de respirar al mismo tiempo que lo hacían aquellos colosos que, sin dejar de apoyar su planta en la tierra, aspiraban a tocar el cielo con sus copas, orgullosos, contemplándome desde las alturas. Y yo me sentía dichoso de poder&amp;nbsp; observar aquel espectáculo multicolor y silencioso que estaba mostrándose ante mí, sintiendo la calma de las hojas rítmicamente mecidas por la brisa otoñal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;Entre tanto me volví para descender por las escaleritas que llevaban de nuevo a la calle principal del jardín, y me fijé en las farolas que, esperando a alumbrarse en su turno de guardia, dormitaban frías y silenciosas, como extrañas en un mundo que no les pertenecía y que en vano ellas se esforzaban en dominar, superadas siempre por la incuestionable majestad de los nobles troncos y de las interminables ramas que se desplegaban a su alrededor. “Podemos rodear vuestra luz hasta hacerla desaparecer, tened cuidado”, parecían decirles, amenazadoras. Pero las farolas no se inmutaban, sino que se limitaban a hacer su trabajo sin rechistar, charlando de vez en cuando con un pájaro que ocasionalmente, se posara sobre su corona. Jugando a esconderme del sol por las sombras y los claros que se abrían alrededor mía, atravesaba lentamente los senderos entre los parterres inundados de flores multicolores, las cuales, por su disposición calculada y artificial, contrastaban con los matojos salvajes que se abrían paso desesperadamente en los lugares más insospechados. El otoño, ya avanzado, había arrastrado consigo multitud de hojas que, todavía algo verdes y húmedas por las últimas lluvias, se extendían por todo el jardín formando una alfombra vegetal que sepultaba a veces los caminitos transitables, por lo que me veía obligado a apartarlas a medida que iba avanzando. Feliz por la hazaña de civilizar la naturaleza desordenada, me entretenía en abrir caminos por entre los pequeños setos y los arbustos, dando vueltas, a veces en círculos, animado por los espontáneos cantos de los pájaros que, descansando en las ramas semidesnudas, observaban mi obra deleitados, o al menos eso me parecía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;¡Cuán distinta parecíame aquella naturaleza en las oscuras tardes de diciembre, cuando los tonos verdes se transformaban en gamas de gris y, antes de que pudiera uno percatarse, se sumía el parque en la oscuridad más absoluta! Recuerdo alguna visita esporádica al recogido café vienés, aquel faro para los paseantes que servía de refugio contra la inclemencia del tiempo y la oscura soledad que reinaba entonces en la Taconera. Desde mi asiento podía entrever, confundida con los innumerables reflejos de las farolas que se estrellaban contra los cristales de las ventanas, aquella fuente mágica, inigualable contraste entre la inmovilidad de las esencias que formaban su cáliz y el devenir que mostraba el borboteo incesante del agua que emanaba. No había vistas mejores del templo que aquellas y, en perspectiva, podía yo imaginarme aquella disposición de los árboles, los setos y los caminos como una verdadera catedral de la naturaleza en cuyo crucero se encontraba la fuentecita, rodeada por un banco de ladrillos que hacía las veces de girola para los peregrinos quienes, atraídos por la santidad del lugar, quisieran admirar las reliquias contenidas en las flores, las hojas y las ramas de aquellos gigantes rugosos que formaban las columnas del santuario. Muchas veces me preguntaba yo qué catedral podía haber más perfecta que aquella, que tenía por suelo la tierra, las ramas por arquivoltas, por capiteles las flores, y el cielo estrellado por cúpula. ¡Qué deleite aquel altar que no pedía sacrificios, sino que otorgaba toda la paz y la armonía que uno podía desear! ¡Qué tapices de hojas dentadas, lobadas, cordadas y lobuladas se fundían con el barro otoñal de las lluvias, volviéndose tierra sin que nuestros sentidos pudieran percibirlo! ¡Qué arces marcescentes de exóticos nombres, venerables semidioses, mantenían sus frutos en el aire mucho tiempo después de haberse secado las flores que les vieron nacer!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;Bondadosos, los pinos observaban a los jóvenes exaltados que, no profanando el templo, sino honrándolo, corrían de un lado a otro gritándose y persiguiéndose sin cesar. Yo no podía por menos de admirar la vitalidad de la juventud que, indiferente ante la época del año, se siente renacer con cada instante vivido, haciendo rejuvenecer constantemente a quienes pueden todavía comprenderles, y propiciando el envejecimiento de aquellos que ya no comparten sus mismas emociones, habiéndolas sustituido por otras, tornándose incapaces de ver en la juventud los mismos principios que les guiaron en su infancia inocente y olvidada. No es el tiempo el que hace envejecer, sino el olvido y la incomprensión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5416993077860674401-9026426141820067444?l=bloguslogicophilosophicus.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/feeds/9026426141820067444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/inauguracion-solemne.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/9026426141820067444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5416993077860674401/posts/default/9026426141820067444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://bloguslogicophilosophicus.blogspot.com/2010/08/inauguracion-solemne.html' title='Inauguración solemne'/><author><name>Hans Bergmann</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18235066489424557446</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_2ZgIeuUcNJ8/TFbFHmJ-MjI/AAAAAAAAAAo/jG_5i1m-tAM/S220/Escanear.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
